«El nacimiento de una metáfora» en Jot Down

—Las ciencias nacen desnudas y temblorosas, Simplicia, como bebés recién alumbrados. Sus madres no pueden sospechar, como las de los hijos reales, hasta dónde llegarán sus vástagos. ¿Se alzarán frente a la ignorancia, cambiarán las vidas de millones de seres, dominarán el mundo? ¿O fracasarán, serán olvidadas y reemplazadas por otras más fértiles? En el comienzo de la vida el futuro está cubierto de la niebla más opaca, y como para cada una de nosotras, la incógnita sobre cuándo floreceremos…

—¡O si floreceremos!

[…]

Confieso que la última vez que me presenté a un concurso de algo estaba en séptimo de EGB. Es decir, que tenía once años —sí, no doce, once; pero eso es una historia para otro momento. Aunque ahora ya es la penúltima: la nueva última fue este verano, cuando decidí tras bastante zozobra presentarme al certamen de divulgación científica DIPC 2017 que organizaba Ciencia Jot Down.

Gané un accésit. ¿Qué es un accésit? En fin, espero que el artículo —escrito en mi interpretación personal del «tono Jot Down»— no os aburra demasiado. Con vosotros «El nacimiento de una metáfora».

«La hiperestafa del hiperbucle», mi charla en #Naukas17

El pasado #Naukas17 en el Euskalduna de Bilbao fue, una vez más, el evento de divulgación científica a seguir. Aquí tenéis mis diez minutos de charla, «La hiperestafa del hiperbucle», en los que me afané en explicar qué es exactamente el Hyperloop de Elon Musk —sorprendentemente hay mucha desinformación al respecto— y por qué no podrá funcionar como medio de transporte de masas.

La misma

Es la misma tira de asfalto. Se desliza bajo las ruedas sin que yo la sienta más que como una vibración suave, kilómetro tras kilómetro, minuto tras minuto. A veces a la tira de asfalto la acompaña música que imaginaron personas que nacieron y murieron en lo que parece otro planeta sin esas tiras. A veces son palabras que discuten eventos que ocurrieron a distancias imposibles de imaginar. A veces es solo el ruido de millones de gotas de lluvia. O el rumor del viento entrelazándose con el ronquido del motor. O solo el silencio de mis pensamientos.

Minuto tras minuto. Kilómetro tras kilómetro.

La tira de asfalto, insensible, conecta y separa a la vez las piezas de mi vida. No puedo vivir sin ella. No puedo vivir en ella. No soporta que deje de mirarla: presiento que si alguna vez lo hago me castigará sin piedad. La tira de asfalto me agota, me ilusiona, me preocupa. Alguna vez he sentido que no soportaría verla extenderse por una loma más detrás de esta loma, por una curva más detrás de esta curva. Siempre recuerdo lo que hay más adelante: otra loma, otra curva. Llegan. Se van. Grito. La tira de asfalto sigue ahí.

La misma tira de asfalto.

Me pregunto por qué siendo igual parece tan distinta recorrida en un sentido o en el otro. Por qué en un sentido siempre es marcharse y en el otro, regresar.


Este relato ha sido escrito para @divagacionistas en su convocatoria #relatosRegreso de septiembre de 2017. La imagen que lo ilustra es CC BY por eastwood.rach (Fuente: Flickr).