Stephen Hawking en el espacio
Érase una vez un científico al que el genio, la adversidad y el tesón por seguir vivo transformó en un icono de la Ciencia: Stephen Hawking. Con motivo de su increíble y celebrado 70 cumpleaños, todos los medios de comunicación se han lanzado a glosar su vida y, en particular, su “sed de espacio”: en efecto, Hawking es un espaciotrastornado como cualquier otro. Él y los que compartimos su pasión estaremos varados todas nuestras vidas en la superficie terrestre debido al escaso desarrollo de los programas espaciales tripulados, aunque su especial condición física hace más improbable aún ese viaje soñado.
Su estatus de icono, sin embargo, le ganó dos escapadas espaciales. La última de ellas no le llevó muy lejos: apenas a diez kilómetros de altura, aunque le permitió salir por primera vez en cuarenta años de su silla de ruedas. Fue en abril de 2007, cuando Hawking voló en ingravidez en la Cometa del Vómito como invitado de Zero Gravity Corporation. Sin embargo, su primera aventura espacial le llevó hasta los confines de la galaxia en 1993. Al menos, con la imaginación.
Aquí tenéis a Stephen Hawking interpretándose a sí mismo como un personaje simulado en el holodeck de la nave estelar USS Enterprise, en la fecha estelar 46982.1 (el año 2369, poco más o menos), jugando al poker junto a Albert Einstein, Isaac Newton y el comandante Data. Observadlo bien: es muy difícil que una persona tan limitada en sus movimientos como Hawking pueda expresar mejor que se lo estaba pasando en grande.
El episodio, para los aspirantes a trekkies que queráis repasarlo, es Descent (primera parte), S06E26 de Star Trek: La Nueva Generación. También ha prestado su voz para tres episodios de Futurama, aunque sin duda la experiencia no llegó a la altura de estar en el Enterprise “de verdad” junto a Brent Spiner pintado de dorado y con su uniforme de la Flota…
Ulexita, fibra óptica natural
Fijáos qué pequeña maravilla recuperé hace unos días para mi colección de minerales:
Ericito en la niebla
Desde hace unos días y gracias al señor Don Ricardo (@asueldodemoscu) y su artículo ¡Quiero volver a la Unión Soviética!, la melodía de la canción homónima –de un grupo llamado Undervud– no se me despega de la cabeza ni para ir a dormir. La letra es otra cuestión: mi escasísimo ruso sólo me permite reconocer tres palabras: советский, союз y правда (sí, debería haber reconocido водку, pero la letra del final me ha despistado –será una declinación, o algo). Aprender ruso está anotado por ahí, en algún lugar de mi lista de proyectos a largo plazo.
La canción y su vídeo recuerdan poderosamente al espíritu de la película Goodbye, Lenin, vuelo de figura gigante incluido. Donde veíamos el vuelo del propio Lenin contemplamos ahora al osito Misha alejándose en el aire, extraído de la emotiva clausura de los Juegos Olímpicos de Moscú. La traducción de la letra que aporta @eraserusia con notas de Xopxe (del blog Cargue con cuidado) pone al descubierto retazos de la vida diaria, desde un punto de vista infantil, en aquel país desconocido. Entre ellos, una pequeña joya: el corto de animación Ericito en la niebla (Ёжик в тумане).
Es difícil decidir si estamos ante una obra infantil o adulta, si es una historia sencilla o, por el contrario, es un pozo filosófico. Ved esta precursora soviética de Miyazaki con vuestros hijos si los tenéis, o solos si no, pero siempre con una mente abierta a la belleza y al misterio del mundo (ah, y activad los subtítulos):
Carambola institucional en la acampada de Sol
Lo estaban diciendo por Twitter, pero una cosa es saberlo de oídas y otra, verlo. Aquí está el anuncio de Metro de Madrid durante la pasada tarde del 18 de mayo a tenor de la concentración de protesta en Sol, cortesía de mi amigo @dondepresor:
En versión texto literal, con mayúsculas y todo:
DELEGACION DE GOBIERNO NOS HA SOLICITADO QUE INFORMEMOS QUE LA JUNTA ELECTORAL NO HA AUTORIZADO LA CONCENTRACION DE LAS 20:00 HORAS EN LA PUERTA DEL SOL.
Qué raro queda. Hagamos abstracción de los obvios problemas ortográficos y sintácticos para centrarnos en el contenido. ¿Por qué la Delegación del Gobierno solicita a Metro que informe de que la Junta Electoral —Provincial, por cierto— no ha autorizado algo? Veamos: la DG depende del ministerio de Presidencia y del Gobierno (PSOE). Metro es una empresa pública que depende de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento de la capital (PP). La Junta Electoral Provincial de Madrid depende de la Junta Electoral Central, que es un órgano independiente del poder Judicial. En principio, ninguna de las tres instituciones que se mezclan en este bizarro mensaje tiene relación alguna con las otras. ¿Cómo poner de acuerdo este guirigay en minutos para realizar el anuncio de marras? Un anuncio, me parece, redactado torticeramente. Según creo, no es potestad de la Junta Electoral autorizar o no una concentración. Esto lo debe hacer la Delegación del Gobierno, que yo sepa; las Juntas Electorales pueden emitir dictámenes negativos, pero hace falta algo más para prohibir una manifestación protegida por el artículo 21 de la Constitución.
Lamentablemente no tengo respuestas que ofrecer en este caso. Quedáos solo con mi extrañeza y mi sospecha de que alguien debería investigar esto y llegar al fondo de este asunto. No vaya a ser que la separación de poderes sea una filfa, y que eso que decimos medio en broma del PPSOE tenga más de verdad por dentro que lo que muchos estamos dispuestos a creer cómodamente.
Mi primera audición decente
Después de algo más de dos años aprendiendo a tocar la flauta travesera, esta es la primera vez que ejecuto una obra medianamente compleja, aunque no muy brillante: una danza de A. Gyrowetz (1763-1850). Con mucho, la parte más interesante es la segunda voz, que hace mi profesor José Ramón López, al que aprovecho para dar las gracias desde aquí por su dedicación a divulgar el conocimiento musical entre los legos y, muy especialmente, por sus explicaciones basadas en las leyes de la Física. Sin más preámbulos:



