brucknerite – Un blog de Iván Rivera
La ciencia envenena mis sueños
17dic/10Off

Mi primera audición decente

Después de algo más de dos años aprendiendo a tocar la flauta travesera, esta es la primera vez que ejecuto una obra medianamente compleja, aunque no muy brillante: una danza de (1763-1850). Con mucho, la parte más interesante es la segunda voz, que hace mi profesor José Ramón López, al que aprovecho para dar las gracias desde aquí por su dedicación a divulgar el conocimiento musical entre los legos y, muy especialmente, por sus explicaciones basadas en las leyes de la Física. Sin más preámbulos:

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10nov/10Off

La Marcha Imperial con otros oídos

Hoy vamos con una pequeña selección musical, cortesía de Youtube. Con todos ustedes, la en sol menor de ; empezamos con una versión algo estándar. Desde Finlandia y para dos pianos:

Definitivamente el humor finlandés es algo extraño: cuatro bajos a capella:

¿Esto no es de cuando recibieron al Papa en Londres?

Naturalmente, el imperio Asturiano no se podía quedar atrás (a partir del minuto 1:15); qué pena que no lo dieran por la tele:

El propio Darth Vader, con su grupo de jazz, también se atreve:

Tengo debilidad por el beatboxing, así que ahí queda eso. La flauta imperial:

¿Más flautas? ¿Qué tal esta “de narices”?

Al mismo Palpatine le encantaría esta versión para… ¡Bobina de Tesla! ¿O será la Fuerza?

Crueldad imperial: mirad lo que hacen con el disco duro de un compañero de R2D2 caído en combate:

¿No tienes instrumentos? No hay excusa para alcanzar el fondo del abismo del WTF. La Marcha Imperial en versión para manos húmedas:

¿Te suena alguna más? ¡Ponla en un comentario!

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29oct/08Off

Realidad vs. Ficción: 1-1

Seguramente, a estas alturas todos habéis visto este vídeo en el que intenta votar por en las próximas elecciones:

Pues bien… The Charleston Gazette publicó el pasado 18 de octubre esta interesante noticia: “More W.Va. voters say machines are switching votes” (“Más votantes de West Virginia afirman que las máquinas de votación alteran sus votos”). Está ocurriendo en las votaciones anticipadas en el condado de Putnam, West Virginia (38°28’31″ N 81°52’49″ W), y no parece ser un fenómeno masivo, o al menos no mucha gente se ha dado cuenta. Según el artículo, la única diferencia con la escena de Los Simpson es que el protagonista no es Homer, sino una tal Shelba Ketchum —entre otros. Ah, y las máquinas no parecen estar administrando brutales palizas a los atrevidos que intenten votar por ese árabe filoterrorista antiamericano; se conforman con no dar ningún tipo de recibo en papel que permita probar que no hay error (o manipulación) en el proceso. Pero esto no lo hacen por accidente, sino por diseño.

Para añadir humillación al insulto, los encargados de las mesas electorales responsabilizan a los propios votantes, como si un sistema tan crítico no tuviera que estar depurado hasta la saciedad y su usabilidad, investigada hasta las últimas consecuencias ¡Bendita democracia española, con sus urnas y sus sobres! Propongo a nuestros amigos americanos que adopten una palabra más en su idioma: pucherazo. Por si acaso les hace falta.

14oct/08Off

Relatividad en el tren

No hace falta viajar al espacio para comprobar los efectos de la de . Contra todo pronóstico, ni siquiera hace falta correr mucho. Basta con pasarse por uno de los andenes nuevos de la estación de de Nuevos Ministerios, en Madrid (40º26’41″ N 3º41’37″ W) para comprobar cómo eso de que “el tiempo es relativo” —¿a qué, por cierto?— es una verdad como un templo.

Por si no ves el vídeo, este es el enlace a Youtube: Relatividad en el tren.

30jun/07Off

Ekranoplan

Encuentro fascinantes las historias de rusos, sobre todo las que implican algún tipo de tecnología. La mezcla de triunfo y tragedia, lo absurdo en nombre del orgullo nacional y, sobre todo, la tendencia mostrada por sus ingenieros a conseguir lo imposible con presupuestos disparatados son un cóctel con efectos casi hipnóticos. Es el caso de la historia del ekranoplan.


ekranoplan
Foto original de Avi_Abrams.

El Ekranoplan, conocido en medios del espionaje occidental de la guerra fría como “el Monstruo del Mar Caspio”, no es un avión, ni un barco. Tampoco es un hidroala ni un hovercraft. Se trata de un aparato que medía más de 100 metros y desplazaba alrededor de 540 toneladas a máxima carga a una velocidad de 400 km/h, a un par de metros por encima de las olas. Es la implementación más espectacular jamás concebida del concepto de WIG: las alas de un avión generan turbulencias en sus extremos, pero cuando la distancia del ala a una superficie sólida es menor que su propia envergadura, estas turbulencias contribuyen a sostener el avión como en un colchón de aire en vez de simplemente retenerlo.

Una de las consecuencias más interesantes (y poco frecuentes) de este efecto es que la eficiencia de un aparato que lo aproveche es mayor cuanto más grande es. Un WIG pequeño apenas disfruta de una sustentación mayor (frente a un avión convencional), y la altura a la que debe volar es mínima. Como este modo de transporte sólo es factible sobre superficies planas, el WIG del tamaño de una avioneta estará limitado a volar sobre lagos, y con buen tiempo. Para inmunizarse frente al efecto de olas mayores, el aparato debe desplazar el máximo tonelaje posible, y una mayor superficie alar le permitiría volar más alto.

Estas realimentaciones positivas son mortales de necesidad en la ingeniería. El coste de la inversión necesaria para obtener un retorno aceptable crece con el volumen del aparato, y no existe, por tanto, una plataforma de prueba a escala para demostrar la viabilidad del concepto. Hay que construirlo grande, cuanto más grande mejor. Por eso tenían que ser los rusos.

Aviso: hay que ser muy friki para tragarse los 10 minutos de documental en ruso, sobre todo si no lo hablas. Pero las imágenes merecen la pena. Debe ser que soy lo bastante friki.

Como muchas historias de rusos, ésta termina con fracaso y abandono. Aquí está el Monstruo del Mar Caspio, varado y desvelado gracias a la transparencia de nuestro Brave New World tecnológico. Si tenéis ganas, podéis buscar otro ejemplar, más pequeño, oxidándose cerca de allí.