Después del accidente

El pasado día 4/12, de visita en el taller de Integria (Renfe) TCR Madrid en Villaverde Bajo (40º20’34” N 3º40’33” W), pude tomar algunas fotografías de la locomotora involucrada en el reciente accidente ocurrido en la estación de Alcalá de Henares el día 23 de noviembre, en el que no hubo que lamentar víctimas. La 269-273, arrastrando un tren chatarrero por la vía 5 sentido Madrid, embistió a un tren de contenedores arrastrado por la 269-076 que circulaba en sentido contrario y estaba en ese momento cambiando de la vía 5 a la vía 3. El tren chatarrero chocó contra las plataformas portacontenedores intermedias del otro convoy, provocando que varios contenedores fueran arrojados fuera de la vía.

La noticia en El País recoge las consecuencias del accidente, haciendo hincapié en que el tren de contenedores “había transportado mercancías peligrosas”, y mencionando la “ausencia de fugas” constatada por los bomberos. Hubiera sido muy sencillo decir que los contenedores (de tipo cisterna) afectados iban vacíos, pero aún no habían sido limpiados. Habían transportado “sustancias químicas” —todo es una sustancia química, claro, pero se referían al agua oxigenada. El riesgo era, realmente, muy bajo. Ni siquiera hubo “amasijo de hierros”, otro éxito en el hit-parade del periodismo de sucesos.

Poco espectacular, pero ¿nunca habéis tenido la curiosidad de saber cómo termina una historia? Ésta termina en Villaverde Bajo, con la locomotora pendiente de reparación para volver a su tarea: arrastrar chatarra.

Publicado por

Iván Rivera

Another instance of Homo sapiens.