¿Escuelas sin wifi?

Aún con dudas acerca del fondo del asunto, no se puede negar que Actuable es una plataforma amplificadora de buenas intenciones. Soy consciente del escaso valor, tendente a nulo, que tienen muchas de las peticiones que «firmo» semanalmente; pero me hacen sentir a gusto con mi conciencia. Alguien tendría que profundizar algo más en este bienestar inducido por clics de ratón por si tuviera efectos sedantes. Yo no iré tan lejos, de momento: me limitaré a comentar una auténtica joya de petición que me llegó ayer a través de una lista de correo. Una que me indigna lo suficiente como para no responder con olímpico desdén. Una que me agarra por las gónadas (perdón, señoritas) y me fuerza a darle, desde esta cajita de frutas en la que me subo de vez en cuando, una publicidad que no merece. Una oveja negra, un lobo vestido con piel de cordero, un amasijo de hierros, un escoge-tu-tópico-periodístico-favorito de petición. Esto:

Petición pública para retirar el wifi de las escuelas durante el curso 2011-2012

La petición en Actuable incluye todos los elementos del manual FUD: fear (miedo), uncertainty (incertidumbre) y doubt (duda):

  • ¡Las radiaciones electromagnéticas, «posible cancerígeno en humanos»! Lo dice la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), o lo que es lo mismo, la OMS. La correspondiente y merecida estopa ya se repartió en Amazings (Las radiaciones de ese móvil que lleva usted en el bolsillo, de Arturo Quirantes) y en El País (La incertidumbre es perjudicial para la salud), entre otros. Solo me apetece recordaros que el café que se toman los profesores en los escasos resquicios de sus repletos horarios es también un «posible agente cancerígeno», clasificado en el mismo grupo que las taimadas radiaciones. Ah, y no dejéis que v ¿Tuestros hijos coman pepinillos o aceitunas en conserva, ni les pongáis polvos de talco. Por el principio de precaución.
  • ¡La Asamblea del Consejo de Europa insta a reducir la exposición de los ciudadanos a «todo tipo de radiaciones electromagnéticas»! Siempre he sospechado que los poderes en la sombra nos quieren encerrados en casa para que no demos problemas, pero lo de instarnos a vivir en jaulas de Faraday sin ventanas es excesivo.
  • ¡El Parlamento Europeo, acordándose de los niños! De los pobres y sobrealimentados niños europeos expuestos a los peligrosísimos campos electromagnéticos. De los niños saharauis, palestinos, afganos, somalíes y otros expuestos al hambre, los abusos, las balas y las bombas (made in Spain en muchos casos), ni mu.
  • ¡La Agencia Europea del Medio Ambiente, afirmando que las microondas provocan leucemia, cáncer de mama y alteraciones psicológicas, entre otros males! También asan pollos a las frecuencias e intensidades apropiadas.
  • ¡Cientos de científicos de universidades de todo el mundo no pueden estar equivocados! Por escoger solo al primero de los citados: «el Dr. Robert O. Becker, nominado dos veces al Nobel». ¿Nominado? ¿Al Nobel? Los Nobel no son como los Óscar. Las nominaciones no significan nada, puede hacerlas cualquiera y no tienen que ser públicas. De hecho, me está costando encontrar esas nominaciones para saber para qué premio nominaron al (ya difunto) doctor. ¿Medicina? ¿Química? ¿Parapsicología?
  • ¡Actuales investigaciones independientes fijan límites de exposición a «radiaciones de alta frecuencia» en 0,1 µW/m², y la ley permite hasta 4500 veces más! Alguien debería recordar a esta gente que la frecuencia de la luz visible es mucho más elevada que la del wifi. ¿También está incluida en las «actuales investigaciones independientes»? ¿Nos mudamos un poco más allá de la órbita de Plutón para reducir el flujo de radiación solar al que estamos expuestos 4500 veces?
  • ¡La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño! Que no dice nada sobre este asunto. Pero con las paletadas de miedo, incertidumbre y duda que llevamos despachadas, ¿es que acaso nadie va a pensar en los niños?

No tenemos que suicidarnos ya; según las Casandras radioeléctricas ¡existen soluciones! Espero, eso sí, que nadie les cuente que acceder a Internet a través de la red eléctrica tampoco está exento de «peligros»: las redes de distribución domésticas no están apantalladas, y por tanto actúan como antenas de letales radiaciones (pronunciad estas dos palabras con tono ominoso). Venga, todos a arrancar cobre, que por lo menos nos sacaremos unos eurillos.

Pero lo más interesante de todo esto no es el pseudoargumentario —el qué periodístico, sino los perpetradores —el quién. ¿Quién? «Escuela sin wifi» es una campaña promovida por la Fundación Vivo Sano, la Fundación para la Salud Geoambiental, la Organización para la Defensa de la Salud y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM). En la web de esta última no encuentro referencias a la promoción de la campaña, aunque una búsqueda somera por las notas de prensa arroja bastantes denuncias y victorias en la guerra soterrada contra la razón humana que nos hace querer móviles de última generación conectados al facebook en todo momento… Sin antenas, por supuesto. De modo que no sería extraño.

¿Y los demás? Veamos:

  • La Organización para la Defensa de la Salud enlaza con una web en inglés, Health Defense Organization. Siempre da más caché, aunque haya alguna falta de ortografía reveladora cual mancha de huevo frito por el texto (esos proyects…) Leyendo un poco: «The HDO was founded in 2009 by the VIVOSANO Foundation». La Fundación Vivo Sano, calle Príncipe de Vergara, 36, 6º dcha., 28001 Madrid.
  • La Fundación para la Salud Geoambiental tiene la web en español. Anuncia, a fecha de hoy, un «simposio europeo» sobre «la dimensión real de las radiaciones no ionizantes», con participación de representantes del Parlamento Europeo, del Instituto de Salud Carlos III, de la Comunidad de Madrid, de la citada FRAVM… ¡Si va hasta Gaspar Llamazares! (Comprobadlo aquí). Es interesente notar que la dirección postal de la Fundación para la Salud Geoambiental es la misma que la de la organización anterior y que la de la Fundación Vivo Sano. Quizá os interese saber que la tal fundación geoambiental era, en realidad, una marca comercial de Silversoft, S.L hasta este año, antes de ser transferida a un tercero. Mientras masculláis el significado de todo esto, podéis leer este artículo de MiGUi del año pasado que arroja luz —¡mucha!— sobre sus actividades: Desmontando a la Fundación para la Salud Geoambiental.
  • Por fin, la Fundación Vivo Sano. Sita en Príncipe de Vergara, etcétera. Marca comercial de la misma Silversoft, transferida también al mismo tercero de antes (los detalles son públicos y están el en Boletín Oficial de la Propiedad Industrial: si consultáis el volumen 1 con fecha del 19 de mayo de 2011 podéis satisfacer algo Lmás ese morbo).

Así que «las organizaciones firmantes» son, en realidad, una. Todas ellas ligadas en el pasado inmediato a una empresa llamada Silversoft, S.L., con sede en Tres Cantos, Madrid, y dedicada a «la fabricación, comercializalización, importación, exportación y alquiler de todo tipo de piezas, productos, aparatos y componentes para telecomunicación e informática», según el objeto social que figura en el Boletín Oficial del Registro Mercantil. Más datos interesantes: la sociedad figura en el informe mercantil de eInforma como «sin actividad a fecha 24/02/2010», pero posee registradas o en trámite de registro algunas marcas curiosas, y figura como propietaria, al 100%, de doce sociedades, que incluyen a una vieja conocida de la audiencia escéptica: Geosanix, S.L., por su estelar aparición en Televisión Española y su no menos estelar refutación en Magonia (La radiación de teléfonos móviles, inalámbricos y ‘routers’ causa fibromialgia y depresión, según TVE).

No sé a vosotros, pero a mí no me quedan dudas: necesitamos una petición en Actuable contra la estupidez humana. O contra la avaricia. O contra la simbiosis entre ambas.

Actualización 11/10/2011

No os perdáis más detalles en El negocio del miedo electromagnético, del blog El retorno de los charlatanes, por Mauricio Schwarz (@elnocturno), y en ¿El origen del pánico electromagnético? Sigan el dinero, en Magonia, por Luis Alfonso Gámez. Y no dejéis de ver Escépticos: ¿Las ondas del mal? y la charla Los móviles matan… cuando llega la factura de Iñaki Úcar y Julián Palacios en el pasado evento Amazings Bilbao 2011. Este artículo de @miguidotcom también es canela fina: Las redes Wi-Fi dañan a los árboles y el amor en el mundo. ¿Por qué no? Más madera.

  1. Cómo molan esos de Geosanix… Te venden un teléfono inalámbrico de «baja radiación» que «sólo radia durante la conversación» (me pregunto cómo se enterará pues el terminal de que se está recibiendo una llamada). Y si tan malas son las radiaciones electromagnéticas que hasta el cableado eléctrico genera radiaciones dañinas, ¿cómo es posible que vendan un teléfono inalámbrico, por muy baja que sea su radiación? 😀 😀

    1. Pues muy sencillo: somos humanos, y como tales una de nuestras características definitorias es huir hacia adelante. Considera el tabaco: la gente no quiere dejar de fumar. La solución ideal sería un cigarrillo sin efectos adversos. De ahí los cigarrillos «light»… que son casi igual de perjudiciales que los normales. Ocurre más veces: jamón de York «bajo en grasa», sal «baja en sodio»… Entonces, ¿por qué no un inalámbrico «bajo en radiación»? Con la infinita ventaja de que, como la radiación no se ve y el 99,99% de los potenciales clientes no tiene medios para medirla, el teléfono puede ser exactamente igual que los «normales», salvo por el precio, más elevado para reflejar el «esfuerzo» de sus fabricantes en «proteger» nuestra salud.

  2. Hola:
    Soy técnico desde hace 23 años en telecomunicaciones. Sé mucho de lo que las operadoras esconden. Por desgracia, mis padres se han tenido que mudar de casa debido a una antena de móviles que tienen a 50 metros. No soy médico, pero algo de matemáticas sé… Se ha hecho un censo de los vecinos y de 20 familias que han contestado 17 de ellas TODOS los miembros de la familia tienen un montón de síntomas, que «científicos independientes» aluden al efecto de la radiación… !Qué raro! que las otras tres familias que dicen no tener ningún síntoma en ningún miembro viven en una plaza cerca pero tapados por un bloque donde hay poca radiación…Estadísticamente, no lo veo… Es curioso ver como donde hay una antena, proliferan muchos casos de cancer, estadísticamente tampoco lo veo… ¿Cómo un teléfono móvil puede generar una interferencia en otro aparato, y nosotros que las conexiones neurales son eléctricas no nos va a afectar?…. Soy partidario de la tecnología, pero siempre y cuando respete la salud…

    1. Hola. Soy ingeniero de telecomunicaciones desde hace 11 años (no digo esto por nada en especial, igual que tú, supongo). No conozco nada de lo que esconden las operadoras por lo que respecta a la salud y las ondas electromagnéticas (tú no especificas en qué cuestiones esconden asuntos las operadoras, pero introduzco la precisión para centrar un poco tu comentario; además, te agradecería infinito que fueras más concreto —seguramente merece la pena contar esas historias, y te animo a que lo hagas). Lamento que tus padres se hayan tenido que mudar de su casa: son, sin duda, víctimas de la hipersensibilidad electromagnética, síndrome caracterizado por la OMS. Respecto del censo de vecinos al que aludes, he de comunicarte que yo no soy vecino tuyo (creo) y que tengo también muchos síntomas (no necesito ser más específico, claro). Naturalmente, «científicos independientes» —el entrecomillado es tuyo, tú sabrás qué quieres decir con él— aluden al efecto de la radiación; alguno debe tener, porque si no los móviles serían como ladrillos de plástico en nuestros bolsillos.

      Como técnico en telecomunicaciones conocerás a fondo los fenómenos de reflexión de ondas que hacen posible que las radiaciones lleguen a lugares que no están en una visual directa con las antenas, y que hay frecuencias más propensas a ello que otras (y que depende también de muchos otros factores, geométricos y ambientales). Sabrás, también, que una estadística hecha con 20 encuestas es escasamente representativa y que no puede usarse para derivar conclusiones científicas de nada. Afirmas que donde hay una antena proliferan los casos de cáncer, hecho que yo no puedo corroborar a partir de mi propia evidencia anecdótica (conozco antenas, y conozco casos de cáncer, pero no veo la correlación; será que la radiación de mi vecindario es mejor que la tuya). Afirmas que un teléfono móvil puede generar una interferencia en otro aparato: el caso más evidente es la interferencia en los sistemas de altavoces que se da en ocasiones cuando el teléfono se comunica con la estación base para anunciar su presencia, además de otras actividades propias de su protocolo de comunicaciones. Sin duda, gracias a tu experiencia sabes que los conductores de diferentes longitudes de cualquier circuito, en ausencia de un apantallamiento efectivo, pueden actuar como antenas e inducir corrientes espurias que, gracias a los amplificadores de los altavoces, acaban siendo audibles. Sin embargo, me gustaría señalarte que hasta donde sé las conexiones neurales no son eléctricas, sino electroquímicas: funcionan mediante intercambio de moléculas neurotransmisoras. Las neuronas no son antenas ni pueden comportarse como tales: los nervios no son hilos conductores. De lo contrario, la telepatía sería un hecho desde hace mucho tiempo. No soy experto en neurofisiología, sin embargo, por lo que te animo a que compruebes lo que te digo en alguna fuente más fiable.

      Por último, me agrada comprobar como estamos de acuerdo en que la tecnología es fundamental para el bienestar humano. Llevo años defendiendo, por ejemplo, que se inviertan mayores cantidades de dinero en el desarrollo de sistemas de conducción autónoma que mitiguen los evidentes riesgos asociados a los automóviles. Tecnología ésta que, de una forma claramente demostrable, es la responsable directa de millones de muertes. Sólo en 2004 se estima que 1,2 millones de personas murieron debido a esta causa en todo el mundo, y 50 millones fueron heridos, en muchos casos de forma irreversible.

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