Omaha Beach

Ayer por la noche —hace unas horas, en realidad— rompí mi prolongado ayuno de televisión convencional y me quedé a ver un montón de anuncios interrumpidos por Salvar al soldado Ryan. No, no la había visto, uno va por la vida con esos agujeros y ni se inmuta. Sin embargo, se da la curiosa circunstancia de que a finales de junio del año pasado estuve allí. En Omaha Beach. Incluso sin tener en la mente la verista representación de Spielberg de lo que debió ser aquel “día más largo” del mismo mes de 1944, me atrevo a decir que algo especial se respiraba en el aire. Quizá fueran los restos de las fortificaciones alemanas, claramente visibles. O los grises monumentos. O tal vez que una playa claramente magnífica estuviera completamente vacía a media tarde de un día perfecto, o al menos todo lo perfecto que los hacen en Normandía a principios de verano.

Monté un panorama con las fotos que saqué desde un punto elevado en el límite entre Charlie y Dog Green; no está bien que yo mismo me alabe, pero creo que da una idea muy clara de la escala y la soledad del lugar.

La excursión a Omaha Beach fue un apéndice, pensado a última hora, de una salida para ver el Monte St. Michel desde nuestra base, cerca de Brest. Si no recuerdo mal acabamos haciendo casi 750 kilómetros aquel día. Ayer, después de ver la película, miré a mi compañera y nos reafirmamos en nuestra decisión de volver algún día. Quizá cuando los niños sean un poco mayores y puedan comprender mejor.

Publicado por

Iván Rivera

Another instance of Homo sapiens.

Un comentario sobre “Omaha Beach”

  1. Me ha encantado el post y me reafirmo en mi idea de visitar algún día esa playa. Lo cierto es que esos lugares donde ocurrieron hechos tan dramáticos como el de aquél día me apasionan. Siempre pienso en esas vidas anónimas que protagonizaron ese momento de la historia, en quiénes eran, cuáles eran sus sueños y pasiones… lo que Unamuno llamó intrahistoria.

    Lo dicho: espero poder ir allí algún día y estar en el lugar guardando silencio y realizando mi pequeño gesto de homenaje a todos aquellos que sufrieron y estuvieron allí, cuando la playa fue posiblemente el lugar más peligroso del mundo en ese momento.

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