Tocata, derrumbe y fuga en re menor

Teatro Monumental-fachada
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Foto original de Miki_Fog.

El pasado día 2 se derrumbó parte del forjado del techo del Teatro Monumental. Espero fervientemente que los técnicos no culpen del hecho al efecto de las representaciones del jueves y viernes anterior, que incluyeron la Tercera Sinfonía en re menor de Anton Bruckner (versión 1889, como es costumbre de lamentar) con una participación, digamos que sólida, de la sección de viento metal de la orquesta. Bastante tiene mi compositor favorito con la fama de indigesto que se ganó a pulso en vida y que se ha conservado, más o menos intacta en ciertos círculos, hasta hoy. Como muestra más fresca de lo que debiera, atención al artículo sobre Bruckner de la , escrito por un predecesor de Antonio Gasset.

BRUCKNER, ANTON (1824-1896), compositor austriaco […]. Su fama más perdurable, […] se debe a sus composiciones, especialmente sus nueve sinfonías. […] si la constancia en los objetivos y el estilo fueran lo único necesario para dar coherencia a composiciones en las que estas influencias se ven idiotizadas por las monotonías rítmicas de un curtido improvisador y los remedos de las formas clásicas tal y como se enseñan en las escuelas, entonces Bruckner habría sido realmente el sinfonista sucesor de Beethoven, como pretendían los wagnerianos más extremistas. Pero su falta de proporción y organización, por no decir de humor, harán siempre de sus reposiciones una tarea un tanto ardua. No ha existido compositor más fiel a elevados ideales, aunque pocos […] hayan mostrado menos destreza en sus métodos para plasmarlo. […] Las sinfonías […] están compuestas en una patentemente torpe forma clásica, con sólo una semblanza de espontaneidad […]. Tampoco es probable que Bruckner hubiera podido tener mucho más éxito tratando con [sus] inmensas moles en su legítimo entorno dramático wagneriano, ya que incluso en sus tres últimas sinfonías apenas se libera de los ruedines del compás de compasillo […]. Un temperamento tan poco sofisticado podría no ser prosaico, pero está totalmente falto de drama y de sentido sinfónico […]. [Su] Novena sinfonía está trazada, con característico candor e ineptitud, según las líneas de la Novena sinfonía de Beethoven en todos y cada uno de los puntos que podrían suscitar comparación […]. [Parece] poco plausible que la obra de Bruckner influya en modo alguno sobre el progreso musical; las modernas características en las que residen sus fortalezas han sido ya obviamente mejor plasmadas en otras formas musicales, manejadas con éxito por compositores muy inferiores a Bruckner en inventiva y sinceridad.
Traducido y extractado de Bruckner, Anton; Enciclopædia Britannica, 11th ed., 1911.

Hay casi más mentiras que frases (es falso hasta lo de “nueve sinfonías”: fueron once), y al menos tantos juicios de valor. Pero el derrumbe en el techo prueba algo, aunque no sepamos muy bien qué. ¿Pesadez demoledora?

Hay una segunda posibilidad: los siguientes conciertos —ya cancelados— iban a ser monográficos de Johannes Brahms (el Réquiem Alemán). Brahms y Bruckner se despreciaron en vida, pero el primero gozó del favor del público, mientras Bruckner ladraba su rencor por las esquinas (bueno, quizá no tanto). ¿Se tratará de una no muy sutil venganza post-mortem? Temblemos, Iker (Jiménez, no Casillas) ya está investigando.

El día después (del GDD)

Ahora que el Google Developer Day (GDD) ha pasado al otro lado de mi cono de luz, puedo recapitular con una ráfaga de críticas en orden aleatorio de importancia, espero que constructivas. Ayudaré a esto último indicando posibles remedios en cada punto:

  • Bisoñez, bisoñez, bisoñez. Fallos de organización, pequeños pero pervasivos.
    Remedio: más práctica. ¡A por el próximo GDD!
  • Tendencia a pastorear a la masa de asistentes. Quizá una consecuencia sugerida por la escasa edad media de dicha masa. Estoy acostumbrado a que me traten como a un adulto que puede saltarse una sesión porque tenga que hacer gestiones al teléfono, prolongar esa interesante conversación que ayuda a cuidar de la red de contactos o, llanamente, hacer novillos porque sí.
    Remedio: megafonía (poco intrusiva), control de tiempos y libertad con puño de hierro (se avisa de que no se podrá entrar a las sesiones con un retraso superior a 5 minutos, por ejemplo).
  • ¿Más de la mitad de las sesiones plenarias por teleconferencia? De acuerdo en que suena muy moderno, pero también suena muy barato. Sobre todo con la resolución del stream de vídeo, que hacía obligado interpretar las transparencias de los teleconferenciantes con una ouija a mano.
    Remedio: menos teleconferencias y más invitados.
  • Y hablando de teleconferencias, los maestros Larry y Sergey hicieron una tele-espantá (primicia mundial). Primero se cayó uno del cartel, luego el otro, y el testigo (también llamado brown) de la sustitución fue rodando pirámide abajo por el organigrama de Google. Hubo suerte de que no acabara en el cocinero (ya ha pasado algo así).
    Remedio: más planificación, más compromiso. Google se nutre de sus usuarios avanzados, después de todo.
  • El ancho de banda escaseó (¿paradójicamente?) obligando a un servidor a desenfundar la PCMCIA HSDPA de cuya marca no quiero acordarme, pero que por una vez funcionó como se esperaba.
    Remedio: esta es complicada. La WiFi en plan masivo es lo que tiene. Una buena cantidad de puntos de acceso, con los canales radio adecuadamente distribuidos, ayuda. Pero no es una panacea.
  • Los ejercicios propuestos en los talleres eran innecesariamente farragosos. O tal vez soy yo, que no tecleo a más de 130 pulsaciones por minuto, y mi CI no pasa de 250. Lo juro, ambas cosas son rigurosamente ciertas; tampoco mido más de 3 metros.
    Remedio: planificación. El público ha hecho un esfuerzo para asistir (lo sé, es dudoso con tanto yogurín que lo único que tendría es algún examen en la agenda, pero); hay que intentar no frustrarlo.

Seguro que me dejo algo en el tintero. Lo que no quiero es olvidarme de los aspectos positivos de la jornada y de las personas que los hicieron posibles, incluso dedicándome algo de tiempo. En particular, quiero dar las gracias a Mark Stahl, Tech Lead de las APIs GData, con quien sostuve una interesante conversación acerca del curso general de la tecnología de Google; a Enrique Muñoz, Product Manager de la AJAX Search API, a quien di (poco) la brasa con mis bibliolinks y algunos planes de futuro; y a las gentes de marketing: Bernardo Hernández (director en España) y mi tocaya Clara Rivera.

¡Estoy en el Google Developer Day!

No sé cómo he llegado hasta aquí, pero me encuentro rodeado de geeks. Para que lo esté notando, tienen que ser geeks más geeks que yo… O por lo menos más jóvenes. Seguro que todos saben más lenguajes y programan más deprisa. Hace ya algunos años que fui divergiendo del perfil. ¿Cómo es esto? Estoy en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid (aquí: 40º27’42”N 3º36’59”W), el lugar con una de las escaleras mecánicas más largas que he visto. Lo más importante: Google ha escogido este sitio para mostrar sus Real-life Placemarkers. Seguiremos informando…

[Actualizado a las 1302]

¡Simulcast con Chris DiBona y Ed Parsons! Pero lo mejor de todo: si aguantamos hasta el final, nos regalan un mini-helicóptero de radiocontrol. No, no debo ser tan cínico…

En serio: en media hora se han presentado más herramientas de lo que la mayor parte de las compañías presentan en toda su vida. Destaca Google Gears, el intento de Google de cerrar la brecha entre el funcionamiento online y offline para aplicaciones basadas en web, mediante una API que permite disponer de una base de datos relacional en local desde Javascript, entre otras funcionalidades.

Pero el wow de la mañana se lo lleva Google Maps Street View. Disponible sólo para unas cuantas ciudades de los EE.UU., pero merece la pena probarlo. En San Francisco, donde la calidad de las imágenes es mejor.

[Actualizado a las 1440]

Comida exprés, como todo en Google. Inmediatamente, presentación con Chris Wetherell, que hablará de Google Gears, además de ponernos los dientes largos con lo maravilloso que es trabajar en Google.

Chris Wetherell es el padre de Google Reader, construido con una mano atada a la espalda durante el famoso 20% del tiempo que los ingenieros de Google pueden dedicar a proyectos personales: durante el 80% restante, se ha dedicado a un plugin de Navegador (eso es Google Gears) que provee a las aplicaciones web que lo usen de:

  • una base de datos completa y con un modelo de seguridad consistente (SQLite)
  • API para cachear recursos, con la granularidad que deseemos
  • y por último, pero no menos importante, un pool de hilos (threads) para Javascript.

Google Gears dispone de los medios necesarios para determinar la conectividad del cliente a la aplicación web y realizar las sincronizaciones necesarias (en segundo plano, por favor). Adicionalmente, dispone de capacidad para realizar búsquedas textuales en el contenido guardado en la base de datos (pero todavía no soporta contenido multilingüe).

[Actualizado a las 1531]

Presentación de Google AJAX Search API: de esto ya sé yo algo, gracias a mi pequeño experimiento, Bibliolinks. El API de Feeds también es una forma interesante de interactuar con cualquier proveedor de RSS o Atom: Flickr, Google Spreadsheets

Una noticia más: se certifica la muerte (o, al menos, el paso al estado zombi, con carácter irrevocable) de Google SOAP Search API. Se podrían escribir libros enteros acerca de las intenciones de Google con este movimiento; quizá escriba algo en algún momento.

[Actualizado a las 1822]

Misterios de la ciencia: dentro del palacio de congresos, Google ha montado una “consigna técnica”, un lugar donde puedes recargar el móvil, portátil o cualquier otro aparato que requiera jugo eléctrico para funcionar. Una chica y un chico (como siempre, mucho más jóvenes que yo) se encargan de prestar el servicio. Son de Google, y ¡ni siquiera son nativos! ¿Tan poderosa es la empresa que se puede permitir desplazar a dos empleados (¿ingenieros?) para dar servicio en lo que, esencialmente, es una consigna?

Estoy en la sesión API GData avanzado (el enlace describe la primera de las sesiones). Tal y como había previsto, vuela por encima de mi cabeza. No es que los conceptos sean particularmente complejos, que no lo son. Lo que ocurre es que está concebida como una competición de velocidad. No soy capaz de hacer un “Hola Mundo” en Java (y llevo 8 años programando en Java) en menos de 10 minutos, más si estoy bajo presión: como para programar una aplicación web bajo Tomcat que use AuthSub para pedir autorización a un usuario de Google Spreadsheets para importar una hoja de cálculo de cumpleaños de amiguetes en su propio Google Calendar. Y lo peor de todo: ¡con Eclipse!

Y no con cualquier Eclipse, sino con el que venía en el CD de bienvenida (mi portátil no tiene lector de CDs; a cambio, es muy ligerito). Me considero satisfecho con haber sido capaz de montar el entorno de desarrollo en el NetBeans de mis amores: ahora, como es obvio, me estoy dedicando a bloguear.

[Actualizado a las 1842]

Supongo que no estoy hecho para Google. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio (alguien de mi edad o un poco mayor podrá tararear esa frase con música de Serrat).

[Actualizado a las 1912]

Otra vez viendo la tele: simulcast con el discurso de Jeff Huber desde San Jose, California, EE.UU. (37º19’57”N 121º53’16”W)

Empieza a ser hora de conclusiones: Google ha decidido lanzar todo su peso tras REST. REST es a SOA (al menos, la “tradicional”, con servicios web basados en WSDL, SOAP…) lo que LAMP es a una pila Java EE. O lo que Perl a Java. La contienda eterna de lenguajes dinámicos frente a estáticos.

Como empresa, Google está enfrente de Sun y de Microsoft, a la vez. Son ágiles, novedosos, frescos, decididos, ambiciosos, soberbios. Será interesante ver cómo sigue la historia.

[Actualizado a las 2047]

Hora de concluir. Ha sido un día largo. He aprendido mucho sobre las APIs de Google, y también algo acerca de su forma de concebir la red y el mundo. Dicen que el sueño de todo geek es entrar a formar parte de Google: mentiría si dijera que no es el mío; pero cuando tenía ocho años quería ganar dos premios Nobel… Haber estado cerca de ellos, conversando en algunas ocasiones (pero siempre de modo apresurado, presto staccato, según otra faceta de mi friquismo particular, ayuda ciertamente a ponerlos en perspectiva y a entender su visión:

“Organizar información proveniente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal.”

¡Ah! Y la dominación del universo <risa tipo="Doctor Maligno">Muahahaha…</risa>