¿La protesta es terrorismo?


No. El terrorismo es una forma de chantaje a la ciudadanía. Es provocar una inseguridad arbitraria, negar el derecho a la vida de inocentes para obtener una contraprestación. La protesta busca sembrar la duda en los gobernantes, transmitir el desacuerdo de un grupo de personas que desea un cambio. La protesta ocurre como insuficiencia de la democracia. Puede radicalizarse, hacerse violenta, y por un procedimiento análogo al de un cáncer, derivar en terrorismo. Pero la protesta no es terrorismo, igual que unas neuronas no son un tumor. La protesta es la fiebre del sistema: indica un problema que habrá que resolver. No cerremos los ojos.

8 de junio de 2007, 14:15¿La protesta es terrorismo?— en Estación de Charmartín, Madrid. Visto en la Estación de Chamartín, entre los andenes 2 y 3. Se refiere a la cumbre del G-8 en Heiligendamm (Alemania).

Guerra y paz

Si el presidente Zapatero busca la paz, claudica ante los terroristas. Si se rompe la tregua, Zapatero ha fracasado. Pillado por el toro, porque sí y porque no. Y si dices esto eres un traidor antiespañol y un proetarra. Mea culpa.

Se han cometido errores en la gestión de la negociación con los terroristas. Uno de ellos fue llamarlo “proceso de paz”. ¿Había una guerra antes? Otro: suponer que ellos son como irlandeses defendiendo una patria, una lengua y una religión, cuando son en realidad vascos defendiendo un panem nostrum quotidianum, el dinero del “impuesto revolucionario”. Con tantos años de lucha, debe parecerse bastante a un sistema de pensiones alternativo, con un porcentaje para armas.

Vascos, sí: pocos en España niegan la existencia de un País Vasco (¡observad el nombre oficial!) en el que se habla una lengua cuya enseñanza y difusión contribuimos entre todos a sufragar (interesante este artículo, aunque lo que intenta demostrar es otra cosa). Y de la religión… Aquí nadie habla de religión. Hay que concluir que es más fácil dejar las armas cuando se combate por motivos filosóficos que cuando, llanamente, son las herramientas para alimentar a la familia.

En Quebec los mismos independentistas dicen que la independencia no vale una vida (necesitas una cuenta en El País Plus, aunque el titular es lo suficientemente ilustrativo). Es algo más que una lástima que en mi país haya una banda de gente que para poder pintar una raya más gruesa en un mapa piensen que mi existencia, o la de cualquiera de mis conciudadanos, es prescindible. Y es algo más que una pena que haya otro grupo de gente que, con tal de llevar razón, opine que esas muertes son aceptables, o al menos inevitables.

Política energética

Al final se convertirá en un tópico: si buscáramos en un diccionario la expresión que da título a esta entrada, deberíamos encontrar algo así:

política energética. f. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados en lo referente a la energía, que no se practica en España.

Para muestra, este último botón: El PSOE vota en contra de que la tasa de los coches dependa de la emisión de CO2. España no va a cumplir con sus compromisos del Protocolo de Kyoto de un plumazo con una medida así, pero se pierde una oportunidad clave para enviar un mensaje a los mercados y a la población en general de que existe algo llamado “política energética” en el Gobierno de la nación. Sobre todo cuando un parámetro, la dependencia energética del país (es decir, el porcentaje de energía consumida procedente de fuentes externas), creció hasta el 82,4% en 2005.