¿Para cuándo has dicho?

Leo en El País que la Sagrada Familia, el icono por excelencia de Barcelona, “quiere crecer más“. El problema viene de lejos, ya que el arquitecto que concibió el templo, Antoni Gaudí, limpió sobre el papel parte de las manzanas de viviendas que rodean su obra para que tuviera una perspectiva más ventajosa. Ahora, la junta que se encarga de continuar con la construcción plantea, de forma un tanto retorcida, la demolición de la manzana colindante con la futura Fachada de la Gloria (aún sin construir), así como otra más hacia el sur, de modo que el conjunto arquitectónico pueda apreciarse sin obstáculos desde la Avenida Diagonal.

Admiro la obra de Gaudí y siempre que he ido a Barcelona me he acercado a ver cómo está. Creo que estoy componiendo una especie de película mental de stop motion a gran escala con la Sagrada Familia. Me cuesta, sin embargo, asumir una actuación de este estilo; las ciudades son construcciones eclécticas por naturaleza (por la naturaleza humana, quería decir). Por sublime que sea el arte —y no todo el mundo está de acuerdo en esto— las humildes manzanas de viviendas también tienen su lugar.

Pero, sobre todo, lo que más me cuesta es comprobar que tenga que dejar a mis hijos la contemplación de la última catedral (en inglés diría ultimate, que no es exactamente lo mismo) terminada. ¡50 años más!

Petróleo y uranio

¿Qué es más caro, el petróleo o el uranio?

Uno de los argumentos que se esgrime con más frecuencia, sobre todo en lo que va de año, por parte de quienes están en contra de la construcción de nuevas centrales nucleares es que el precio del uranio es muy alto y está subiendo a gran velocidad. Es cierto: según datos de UxC, se ha registrado un aumento de casi un 100% en los últimos siete meses, y el precio a día 23 de marzo de 2007 alcanzó los 157,13 €/kg de U3O8 (un punto de partida típico para fabricar barras de combustible nuclear).

El petróleo, por su lado, también está en una espiral ascendente propia. El 28 de marzo alcanzó los 65,78 $/barril Brent (alrededor de 420,30 €/m3). La densidad del petróleo Brent, grado arriba grado abajo, viene a ser de 832 kg/m3, con lo que el precio, en la misma unidad que el uranio, sería de 0,51 €/kg. Dos conclusiones, una cierta y otra falsa:

Recordad: hay que sumar peras con peras.

Y…

¡Qué caro es el uranio! Mejor nos quedamos con el petróleo y ahorramos lo que podamos para comprar neveras mientras viene el Calentamiento GlobalTM, justo antes de la venida del mineralismo. (Notar que ni por un momento dudo que el calentamiento global es un hecho; lo del mineralismo es otra cosa…)

¿Podemos estar seguros? No. Para comparar dos fuentes de energía, no tiene sentido usar los euros que cuesta cada kilo. Sería más razonable quedarnos con el coste real de la energía que puede obtenerse, es decir, los euros por julio. Veamos. Un reactor nuclear típico, de tipo PWR (como Almaraz) dispone de una potencia de 2000 MW, y requiere alrededor de 72 T de combustible por carga. Suponiendo que cada carga dura un año, vemos que

(2000 MW * 365 días * 24 horas/día * 3600 segundos/hora) / 72 000 kg = 876000 MJ/kg

Como comparación, la gasolina (el subproducto más común del petróleo Brent) tiene un rendimiento energético de unos 47 MJ/kg. Asimilando gasolina con petróleo, que ya es asimilar, pero ahorra cálculos poco relevantes, obtenemos un precio de 0,18 €/GJ y 10,85 €/GJ para uranio y petróleo, respectivamente.

Nota: en unidades periodísticas, un gigajulio es la cantidad de energía que consume una bombilla de 100 W en 4 meses, poco más o menos.

Vaya… ¡El petróleo es sesenta veces más caro que el uranio! Hay que notar, no obstante, que el cálculo no tiene en cuenta los costes de transformación (del U3O8 en barras de combustible, y del petróleo en gasolina súper 95). Tampoco se tiene en cuenta que el uranio “gastado” lo está sólo en una pequeña parte, y que los elementos de combustible viejos pueden reprocesarse (con un coste adicional), mientras que al petróleo quemado sólo le queda ocluir nuestros pulmones en forma de humos varios, además de la atmósfera. Otro día hablaremos de los peligros de la radiación…