La escala del mundo

No somos nadie, pero este vídeo lo ilustra especialmente…

La estrella del final de la película es VV Cephei, pero existe al menos un candidato adicional para el récord de “la estrella más grande”, VY Canis Maioris, no exento de polémica. A los humanos nos fascinan los casos extremos, y sentimos de forma natural la necesidad de “empujar los límites”. ¿Cómo de grande puede llegar a ser una estrella?

Si efectivamente VY Canis Maioris resulta ser la estrella más grande conocida, sería apenas un 11% mayor que VV Cephei, y a esos tamaños desaforados ¿a quién le importan 100 o 200 radios solares más? Lo reseñable es que VY Canis Maioris es una estrella realmente peculiar, en la que se han observado espectaculares explosiones con pérdidas asimétricas de masa.

Los últimos hallazgos sobre esta bestia increíble, aquí.

¿Está el futuro en el biodiésel?

Con tantas noticias acerca de la expansión del biodiésel en España, cualquiera podría pensar que nos encontramos en puertas de una revolución verde, que nos permita de una vez por todas romper la dependencia energética que nos amenaza, a la vez que damos un impulso a la sostenibilidad de nuestro desarrollo económico. Organizaciones tan poco sospechosas como Greenpeace ofrecen visiones un tanto idílicas de los biocombustibles. ¿Será verdad que estamos salvados?

Vamos a centrarnos en contestar una pregunta elemental: ¿cuánta superficie hay que plantar con un cultivo oleaginoso (fuente del biodiésel) para cubrir nuestras necesidades energéticas?

En primer lugar: ¿qué vamos a plantar? El biodiésel puede fabricarse, mediante un proceso químico llamado transesterificación, a partir de gran cantidad de plantaciones. No todas son adecuadas en nuestras latitudes, y algunas tienen ventajas de volumen de producción o tiempo de maduración frente a otras. El consenso que indica el sentido común y las noticias anteriormente reseñadas nos lleva a pensar que estamos hablando de la colza, aunque hay quien usa otros nombres (nabicol, raps, canola) para obviar cierto rechazo instintivo, y no justificado en este caso, por parte de la opinión pública.

¿Qué producción de biodiésel puede obtenerse a partir de la semilla de colza? Según las fuentes citadas, estaríamos hablando de 1000 kg/ha. Este número es alto (en comparación con otros orígenes) y redondo, así que nos costará menos multiplicar. ¿Qué consumo de combustible diésel convencional queremos sustituir?

Una herramienta fundamental para contestar preguntas de este tipo es el Instituto Nacional de Estadística. Entre la gran cantidad de datos de libre acceso, se encuentran tablas como la Distribución del consumo de gasolinas y gasóleos por comunidades autónomas, tipo y años. Una sencilla consulta nos ofrece otro número útil: 32,028 Tg en 2005 para toda España, en todos los tipos de gasóleo (un teragramo es una forma friki de decir “un millón de toneladas”).

La cuenta es sencilla: suponiendo una cosecha de colza por año, nos hacen falta 32,028 millones de hectáreas plantadas con colza para cubrir las necesidades de diésel españolas. El INE (otra vez) en su tabla Distribución de la superficie total de España por CCAA/provincia, año y grupo de cultivo afirma que disponemos de una superficie total cultivable de 17,981 millones de hectáreas. ¡Oh, vaya…! ¿Alquilamos Portugal para plantar colza, o aplanamos un par de cordilleras?

Ningún problema: podemos importar biodiésel de palma malayo o indonesio, donde todavía queda selva por cortar. A los orangutanes, que les den. Con tanto calcular me está entrando hambre… (Música de anuncio de galletas:) “¿Qué queréis de merendar? ¡Biodiésel nada más…!”

¿Para cuándo has dicho?

Leo en El País que la Sagrada Familia, el icono por excelencia de Barcelona, “quiere crecer más“. El problema viene de lejos, ya que el arquitecto que concibió el templo, Antoni Gaudí, limpió sobre el papel parte de las manzanas de viviendas que rodean su obra para que tuviera una perspectiva más ventajosa. Ahora, la junta que se encarga de continuar con la construcción plantea, de forma un tanto retorcida, la demolición de la manzana colindante con la futura Fachada de la Gloria (aún sin construir), así como otra más hacia el sur, de modo que el conjunto arquitectónico pueda apreciarse sin obstáculos desde la Avenida Diagonal.

Admiro la obra de Gaudí y siempre que he ido a Barcelona me he acercado a ver cómo está. Creo que estoy componiendo una especie de película mental de stop motion a gran escala con la Sagrada Familia. Me cuesta, sin embargo, asumir una actuación de este estilo; las ciudades son construcciones eclécticas por naturaleza (por la naturaleza humana, quería decir). Por sublime que sea el arte —y no todo el mundo está de acuerdo en esto— las humildes manzanas de viviendas también tienen su lugar.

Pero, sobre todo, lo que más me cuesta es comprobar que tenga que dejar a mis hijos la contemplación de la última catedral (en inglés diría ultimate, que no es exactamente lo mismo) terminada. ¡50 años más!