Onda Marciana —con @brucknerite como estrella invitada

¿Aún no conocéis Onda Marciana? Es un magnífico podcast con guión y locución de Javier Peláez (@irreductible) y Antonio Martínez Ron (@aberron), y producción, ambientación y música original de Javi Álvarez. Si os suena este elenco catastrófico es porque son las personas que hay detrás de Catástrofe Ultravioleta, una de las mejores cosas que le ha ocurrido a la divulgación científica en formato podcast en los últimos tiempos al mundo hispanohablante —y recientemente reconocido con un premio Ondas.

No os lo perdáis, aunque solo sea porque en su episodio 6 sale de detrás de una columna este ingeniero explicando por qué aterrizar en Marte es tan difícil si tienes problemas de sobrepeso…


Onda Marciana es un podcast de Podium Podcast patrocinado por la Fundación Telefónica.

Trasteja

Deja su tarjeta de visita —inútil de no ser porque integraba en ella una inusualmente nutrida funcionalidad de tarjeta de memoria— sobre el mostrador mientras se presenta como un consumado comercial con palabras que le describen como consultor financiero twodotzero; tal inopinada entrada le habría granjeado en otro lugar tarjeta roja y expulsión automáticas, pero no aquí, donde la desesperación había dado paso ya tiempo atrás a la apatía con toques ocasionales de plantar jeta: el demacrado dependiente, pensando con rapidez, fija su target apresuradamente en el ventajista vendedor mientras éste canta impasible las alabanzas de las compras de criptomonedas inteligentes —monstruosas mezclas fruto del cruce entre el deep learning y el blockchain— imprecando contra la iniquidad e invocando inversiones, momentos justos y no poco a cierta supuesta naturaleza antiinflacionista y contraburbujista de las entidades digitales que intentaba, contra toda prudencia, colocar a su inerme interlocutor como si sus pómulos, junto al resto de grasa fungible de su cuerpo y los restos de su alegría de vivir, no hubiesen caído víctimas de la Crisis de las Tarjetas de Navidad: aquel aciago acontecimiento en el que una proporción poco prudencial de la población parecía haberse puesto de acuerdo en que colecciones de aquellas cartulinas cursis normalmente dobladas e impresas con satisfechos santaclauses, copos de nieve que ya nadie colegía (¿eran estrellas hexagonales, en serio?) y demás motivos con profusión de dorados y falsa fe podían restaurar maltrechas tarjetas de crédito con dudosas liquideces garantizadas; el constante consultor continua glosando en un glissando ejecutado sin apenas respirar sus bloques de mil, diez mil y cien mil tarjetas gráficas en granjas georgianas alimentadas con electricidad black de carbón clandestino cuando el desheredado dependiente toma trece tiras de tela, taja tres y, desconfiado, pregunta «¿cuántas tarjetas dices que tienes?» «De una forma u otra, once».


Esta cosa incomprensible ha sido escrita quite literally at the eleventh hour para @divagacionistas en su convocatoria #relatosTarjetas de diciembre de 2017. La imagen que lo ilustra es CC BY-ND por Denise Rosser (Fuente: Flickr).

«Vida bajo la luz cenicienta» en el Cuaderno de Cultura Científica

Auguste Comte, filósofo augusto no solo de nombre y padre del positivismo, figura inscrito con letras de oro en el panteón de Patinazos Épicos de la Historia gracias a esta lapidaria sentencia con la que —prácticamente— abrió en 1835 el segundo tomo de su Curso de Filosofía Positiva: […]

Mientras escribía el pasado mes de octubre el pequeño relato con el que participo de vez en cuando en la iniciativa de @divagacionistas —y me daba cuenta de que estaba saliendo menos un cuento que un articulito de divulgación sobre ese fenómeno fascinante que es la luz cenicienta (que podéis leer sin alejaros demasiado de este blog siguiendo este enlace: Cenicienta), iba montándose en mi cabeza lo que acabaría como este artículo en el Cuaderno de Cultura Científica. Espero que lo disfrutéis: «Vida bajo la luz cenicienta».