¡Música, alumno!

Vaya, lo volví a hacer. La audición de flautas del final de este trimestre ha dado dos pequeños frutos medianamente presentables —y por tanto, presentados. Aquí me tenéis volviendo a enfrentarme ante la partitura, el instrumento, el público y el sentido común para traeros unas interpretaciones de un pequeño vals de Köhler (¿de quién?) y de un fragmento de una sonata de mi querido Telemann. Prescindibles y todo lo que queráis, pero ¿y lo que me divierto?

Esta piececita es un vals para dúo de flautas de Ernesto Köhler, italiano —pese al apellido— que dejó poco nombre para la posteridad en general, pero un buen legado para los flautistas aspirantes: una colección de estudios para practicar, con dificultades crecientes, que no duelen en los tímpanos ni aburren a las ovejas. En concreto, aquí tenéis el dúo nº5 en mi menor del opus 93. Es de los fáciles —salvo por el final de la segunda voz, que, una vez más, recae en mi sufrido profesor.

No creo que en el Guitar Hero —¿tanto inglés sabéis que no entendéis el chiste de llamarle «guitarrero»?— haya muchas piezas de bajo continuo. Aquí tenéis una: el Andante de una sonata para oboe y continuo de Telemann (creo que la TWV 41:a3 en la menor), versionado para flauta y grupo de guitarras. Mis sufridos acompañantes dicen que repetirán la experiencia, aunque no sé si conmigo.

Y con esto, os deseo una feliz Newtondad, Kwanzaa, Hanukkah, solsticio de invierno, gatillazo-apocalipsis maya o lo que quiera que celebréis por estas fechas.

Tocando la flauta mientras todo se hunde

Parece que hubiera sido ayer, pero ya ha pasado año y medio desde la última vez que aproveché mi blog-cajita de frutas para asaltaros con una grabación del menda soplando en su flauta travesera como si no hubiera mañana. La diferencia con la de hoy, claro está, es que la obra de mi última audición es algo más compleja —además de que lo de “no haber mañana” parece más literal que nunca. Así que ¡divirtámonos! Con vosotros, un principiante con casi cuatro años de estudios de flauta travesera a sus espaldas, buscando su camino con algún tropiezo a través de las notas de una obrita de Mozart no muy difícil: el primer movimiento del Divertimento nº4 en Do Mayor para trío de corni di bassetto K. 439b. Arreglado para dúo de flautas, of course. Nada de quejas, que la última vez fue Gyrowetz.

Como de costumbre, la parte realmente complicada la hace José Ramón, mi profesor, al que agradezco el esfuerzo de tocar pese a una lesión en la mano derecha que lo tuvo en dique seco un tiempo.

El estornino de Mozart

Muy poca gente sabe nada de pájaros. Yo menos, salvo por la mascota de Twitter. No está muy claro qué tipo de pájaro es exactamente: sabemos que se llama Larry en honor del gran jugador de los Celtics de Boston, Larry Bird, pero poco más. Muchos han hecho propuestas, y parece que hay consenso en torno a cierto pajarillo llamado azulillo, un representante americano de la familia de los tordos, los zorzales y los mirlos. Casi todas estas aves se caracterizan por un canto exuberante. ¿Buena representación para Twitter? Incompleta. Twitter es más bien un enjambre enloquecido donde escuchar palabras inconexas. Por cierto, ¿sabíais que los estorninos pueden imitar el habla?

Aunque no sea azul, el estornino me parece una mascota mucho mejor para Twitter. Además de parlotear, emiten una inmensa variedad de sonidos, se organizan en bandadas inmensas, se adaptan a casi cualquier entorno templado y son un buen ejemplo de especie invasora en ecosistemas de América y Australia. Y aprenden melodías que luego cambian a su antojo de formas impredecibles. Como el estornino de Mozart.

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