Isótopos bajo la alfombra

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Danger Radiation
Foto original de nouseforadave.

De nuevo tenemos en El País un artículo agitando la barca de la cuestión energética. En esta ocasión, de boca de , a la sazón comisario europeo de Energía, podemos leer que “no deberíamos esconder la energía nuclear”. El punto de vista expuesto es interesante por lo indirecto y sibilino. Viene en dos cómodas dosis: la de cal, en forma de sucinta alusión al oso ruso (es terminología de tiempos de la Guerra Fría, vamos desempolvando abrigos) y su capacidad de estrangulamiento de la economía europea vía gasoducto. La de arena, por medio de una atenta petición de uniformidad y transparencia en materia de seguridad radiactiva.

En una afortunada coincidencia, el mismo periódico publica hoy una reseña de un desafortunado incidente (de momento) relacionado con la infraestructura española de proceso de combustible radiactivo, en el artículo con el descriptivo título Investigados 50 empleados por la mayor pérdida de material radiactivo de España. Buen comienzo para una industria muy necesitada de transparencia —y de crecimiento, pero igual hoy no es el día adecuado para discutirlo.

Vayamos por partes

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Central nuclear de Trillo
Foto original de tnarik.

Hoy es noticia una interesante entrevista con Joan Clos, ministro de Industria en El País. Es, habitualmente, en los artículos de fondo como éste donde pueden encontrarse las claves de lo que nos afectará como ciudadanos en un futuro a medio plazo. Se repasan temas tan interesantes como las tarifas eléctricas (con reparto amistoso de salvas para el gobierno anterior), la energía nuclear en España y el canon digital. Sin entrar en la principal carnaza política del artículo (sin duda, la recalcitrante historia de la OPA a Endesa), quisiera comentar la única pregunta que trata el tema de la energía nuclear. Cito:

P. ¿Qué opina sobre el reabierto debate de la energía nuclear?

R. El tema de las nucleares no nos afecta sólo a nosotros. Todo el mundo está reflexionando. El problema que tiene la energía nuclear de nueva generación, es decir, que genere poco o ningún residuo, es que no sabemos a qué coste final va a salir. En Finlandia se está construyendo una nueva central de nueva generación y las noticias que llegan indican que los costes se están disparando. En todo caso, la posición del Gobierno, es no incrementar el porcentaje de energía nuclear en el total de energías.

Como decía el amigo Jack (el Destripador), “vayamos por partes”. El periodista evita dirigir la respuesta con una pregunta muy abierta, ante la que el ministro contesta así —y yo analizo:

  • […] no nos afecta sólo a nosotros. Todo el mundo está reflexionando. Dilución de responsabilidad. Es peligroso hablar en público de cualquier cosa que pueda tener que ver con los átomos si tu salario depende de los votos del antedicho, así que cualquier táctica que ayude a transmitir la impresión de que no fue idea tuya puede ser de cierta ayuda.
  • […] El problema [de la tecnología nuclear de última generación] es que no sabemos a qué coste final va a salir. Aplicación clásica de FUD. Naturalmente que no se sabe; por eso son nuevos desarrollos. Pero todo se puede estimar, con mayor o menor incertidumbre.
  • […] que genere poco o ningún residuo […] (respecto de los nuevos desarrollos en tecnología de generación nuclear). Una de cal y otra de arena: siembra incertidumbre con una mano y promete la Luna con la otra, por si acaso tienes que decir “Diego” donde dijiste “digo”. Los residuos nucleares no son una maldición caída sobre el ser humano por meterse donde no debe, sino un subproducto de un proceso tecnológico. La solución es, también, tecnológica; pero requiere una manipulación, también, nuclear. Y como lo nuclear es malo, no emprendemos programas de investigación por miedo a perder votos.
  • En Finlandia se está construyendo una nueva central […] y las noticias […] indican que los costes se están disparando. Esto es inexacto. Se han calculado mal los plazos (¿en qué proyecto no?), por lo que los costes suben. Afortunadamente (o desgraciadamente, según desde qué lado se mire) el contratista va a precio fijo.
  • […] la posición del Gobierno, es no incrementar el porcentaje de energía nuclear en el total […] Si el Gobierno quiere conseguir eso, tendría que haber abierto ya una central nueva en 2006 (para sustituir a la cerrada C.N. José Cabrera, más conocida como central de Zorita). De hecho, no me sorprendería en exceso que, gane quien gane las próximas elecciones, se tomara una decisión así.

Y eso, tan sólo de un párrafo de la entrevista. No se puede decir que el ministro Clos no sea una persona densa.

Petróleo y uranio

¿Qué es más caro, el petróleo o el uranio?

Uno de los argumentos que se esgrime con más frecuencia, sobre todo en lo que va de año, por parte de quienes están en contra de la construcción de nuevas centrales nucleares es que el precio del uranio es muy alto y está subiendo a gran velocidad. Es cierto: según datos de UxC, se ha registrado un aumento de casi un 100% en los últimos siete meses, y el precio a día 23 de marzo de 2007 alcanzó los 157,13 €/kg de U3O8 (un punto de partida típico para fabricar barras de combustible nuclear).

El petróleo, por su lado, también está en una espiral ascendente propia. El 28 de marzo alcanzó los 65,78 $/barril Brent (alrededor de 420,30 €/m3). La densidad del petróleo Brent, grado arriba grado abajo, viene a ser de 832 kg/m3, con lo que el precio, en la misma unidad que el uranio, sería de 0,51 €/kg. Dos conclusiones, una cierta y otra falsa:

Recordad: hay que sumar peras con peras.

Y…

¡Qué caro es el uranio! Mejor nos quedamos con el petróleo y ahorramos lo que podamos para comprar neveras mientras viene el Calentamiento GlobalTM, justo antes de la venida del mineralismo. (Notar que ni por un momento dudo que el calentamiento global es un hecho; lo del mineralismo es otra cosa…)

¿Podemos estar seguros? No. Para comparar dos fuentes de energía, no tiene sentido usar los euros que cuesta cada kilo. Sería más razonable quedarnos con el coste real de la energía que puede obtenerse, es decir, los euros por julio. Veamos. Un reactor nuclear típico, de tipo PWR (como Almaraz) dispone de una potencia de 2000 MW, y requiere alrededor de 72 T de combustible por carga. Suponiendo que cada carga dura un año, vemos que

(2000 MW * 365 días * 24 horas/día * 3600 segundos/hora) / 72 000 kg = 876000 MJ/kg

Como comparación, la gasolina (el subproducto más común del petróleo Brent) tiene un rendimiento energético de unos 47 MJ/kg. Asimilando gasolina con petróleo, que ya es asimilar, pero ahorra cálculos poco relevantes, obtenemos un precio de 0,18 €/GJ y 10,85 €/GJ para uranio y petróleo, respectivamente.

Nota: en unidades periodísticas, un gigajulio es la cantidad de energía que consume una bombilla de 100 W en 4 meses, poco más o menos.

Vaya… ¡El petróleo es sesenta veces más caro que el uranio! Hay que notar, no obstante, que el cálculo no tiene en cuenta los costes de transformación (del U3O8 en barras de combustible, y del petróleo en gasolina súper 95). Tampoco se tiene en cuenta que el uranio “gastado” lo está sólo en una pequeña parte, y que los elementos de combustible viejos pueden reprocesarse (con un coste adicional), mientras que al petróleo quemado sólo le queda ocluir nuestros pulmones en forma de humos varios, además de la atmósfera. Otro día hablaremos de los peligros de la radiación…