Etiqueta: televisión
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3–4 minutos
Cuando el pasado 27 de febrero murió Leonard Nimoy casi pudo notarse el destello colectivo de reconocimiento en las miradas de los no-trekkies del mundo entero: «¡ah, el señor Spock!» (O también «el doctor Spock», como he tenido que oír en tantas ocasiones, con un apenas suprimido pero discreto encogimiento de órganos internos.) Sin embargo, cuando apenas dos
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5–8 minutos
Los extraterrestres del planeta de Agostini (risas enlatadas, por favor) llevan años vendiéndonos, cada mes de septiembre, los fascículos coleccionables de —al menos— dos venerables series de animación que marcaron la infancia de muchos de nosotros: Érase una vez… el Hombre y Érase una vez… la Vida. Ambas series han sido repuestas una y otra
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2–3 minutos
La fecha del estreno en España de Toy Story 3 se acerca, ominosa. En su honor, y en el de las otras obras maestras del terrorismo emocional de Pixar (entre las que destaca, brillante como un pozo de lágrimas, Up), me gustaría rememorar dos episodios atípicos dentro de la producción de dos series de televisión
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1–2 minutos
Después de una primera película brillante, una segunda pobre y una tercera divertida, el cuarto largo de Futurama, “Into the Green Wild Yonder” ya está en el éter (no en castellano, todavía no hay fecha que yo sepa). No puedo contar siquiera los homenajes, autorreferencias y chistes técnicos por minuto que contiene esta maravilla. Desde
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1–2 minutos
¡Viva la ciencia ficción de la patria! Un país que ha producido una joya como El Caballero del Dragón —y cuyo director sigue en activo y no como debería, detenido por crímenes de lesa humanidad*— parecería maldito para el género. Como los alemanes austriacos con las series policiacas (¡Rex!). Pero lo cierto es que nuestros
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1–2 minutos
Futurama ya está de nuevo entre nosotros. Siempre que por “nosotros” se entienda “habitante angloparlante de la Zona Uno”. No me voy a meter con lo primero: el trabajo de los dobladores al español (¿Spanish benders?) requiere una inversión de esfuerzo, tiempo y dinero reales. Pero el idiotizado sistema de códigos de región que divide

