Hay quien, huyendo del pozo negro en que se convirtió ya tiempo atrás el viejo Twitter, recaló en Bluesky. Otros terminamos en Mastodón. Ambas redes imitan la experiencia de uso del fallecido pajarito azul, en el sentido de que ofrecen la posibilidad de comunicarse mediante mensajes relativamente breves. Al menos nominalmente, ambas redes hacen uso de protocolos descritos públicamente; son, más que una simple web, infraestructura. Las similitudes terminan aquí.
Que estén descritos los protocolos de Bluesky y Mastodón (del Fediverso, en realidad, pero quiero mantenerme a ras de suelo) permite, al menos a priori, establecer puentes entre ambas redes. Las diferencias, sin embargo, actúan como un desacoplamiento de impedancias entre dos componentes electrónicos. Y la consecuencia de tal desacoplamiento es conocida: no es posible transmitir la máxima potencia entre ambos. Llevándonos este teorema al terreno de la metáfora, la comunicación entre Mastodón y Bluesky es posible, pero no puede ser perfecta, por más esfuerzos que hagan los responsables de los puentes.
Un ejemplo de esta imperfección me afectó hace poco. En Mastodón es fácil migrar de un servidor a otro. El ecosistema del protocolo que lo soporta favorece la existencia de servidores grandes y pequeños. Hacía tiempo que yo mantenía mi presencia en Mastodón con un servidor unipersonal, pero tenía el servicio externalizado a un tercero. Cuando decidí montar un servidor doméstico para resolver una serie de necesidades que ahora no vienen al caso, me surgió la posibilidad de instalar yo mismo mi propio servidor de Mastodón. El camino más sencillo para hacerlo era la migración, y así pasé de @brucknerite a @ivan@masto.brucknerite.net. Ninguno de mis seguidores en Mastodón —gracias— notó nada especial.
El servicio de puente con Bluesky que uso para replicar mis mensajes en esa red, Bridgy Fed, crea una cuenta espejo que no se puede manipular directamente, pero que ofrece a quienes estáis allí la posibilidad de seguirme y difundir mis pequeñas tontadas de forma bastante normal. Incluso, si puenteáis vuestra propia cuenta en sentido contrario (basta entrar aquí y seguir unas sencillísimas instrucciones), podréis contestarme y yo veré vuestras respuestas normalmente, casi como si fuéramos de dos pueblos vecinos.
El puente no es perfecto, como dije antes. La migración, un evento común en Mastodón pero raro en Bluesky, lo rompe. Aunque mi cuenta espejo conserva el mismo nombre (@brucknerite.net, ¡es más corto en Bluesky!), los seguimientos no se conservaron al cambiar mi servidor.
Todo esto viene a que en Bluesky, igual que en Mastodón, se me puede seguir de dos maneras.
- Si solo os interesa lo que cuento en este blog, en formato largo, podéis seguir a @blog@brucknerite.net desde Mastodón, o a @blog.brucknerite.net desde Bluesky. Esto no ha cambiado y sigue funcionando igual.
- Si, increíblemente, os interesan también las tonterías que pueda decir como parte de mi presencia social, las cosas que difundo y tal, podéis seguir a @ivan@masto.brucknerite.net desde Mastodón, o a @brucknerite.net desde Bluesky. Esto es lo que ha cambiado, aunque mis correligionarios mastodónticos apenas han notado nada.
Aprovecho para recordar a quienes decidáis seguirme desde Bluesky que, si queréis que os pueda contestar, tenéis que tener el puente configurado. No corréis ningún riesgo por ello, lo prometo. No se os va a contagiar nada de «mastodonitis». Aunque sí que es cierto que, puenteándoos, os exponéis a una red llena de gente rarita.
Como yo.


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