Érase una vez un hombre, empieza nuestra historia de hoy y de este año. Un hombre-hombre, no un ser humano genérico. Enseguida veréis por qué. Un hombre, decía, cuya vida tenía un centro, un punto focal, un altar divino y una medida de todas sus cosas de hombre. ¿Qué podía ser, preguntaréis? ¿Qué sería?