Blasfemia no es nombre de mujer

Lo que son las modas. Ya casi no es posible encontrar a mujeres que respondan al nombre de Eufemia, pese a su buena intención, al menos etimológica: algo así como «la que bien habla». Si esto es así para la bella aunque algo anticuada Eufemia, imaginemos qué habría sido de la implausible pero cognada Blasfemia. ¿Cognada? La palabreja es el pariente listo de cuñado, con el que comparte origen —precisamente «pariente» en latín.

Cognadeando entonces, Blasfemia sería la que ofende cuando habla —y pobre Blas; aunque las etimologías más probables rebajan su ofensa a una inofensiva tartamudez. La acción de blasfemar quedaría entonces como una cuñada de difamar. También malhablada, aunque con un tema de conversación más bien monocorde: el olor a incienso, los golpes en el pecho, el no-trates-de-comprender-solo-créetelo.
Continúa leyendo Blasfemia no es nombre de mujer