La eficiencia es lo inverso de la resiliencia

Dos locomotoras eléctricas 251 con librea antigua de Renfe, en un taller. Están algo oxidadas y sucias, pero son majestuosas con sus imponentes testeros y sus cuatro faros en dos grupos verticales de dos. Los testeros son amarillos y los laterales, grises, con el número de serie en un tipo Helvética muy grande (más de un metro de alto cada dígito) y color blanco. Un operario se ve subiendo a una de ellas.

En matemáticas existe el concepto de función inversa. Sin detenernos en sutilezas, si una función es una especie de máquina que transforma un número en otro, su inversa es otra máquina que dado ese resultado, devuelve el número original. Un ejemplo muy sencillo sería la función «suma uno», a la que si se la alimenta con un uno, devuelve un dos; si se la alimenta con un ocho, devuelve un nueve, y así sucesivamente. Su inversa sería la función «resta uno» que, como podéis adivinar si recordáis vuestro primer curso de Primaria, devuelve un ocho si se le pasa un nueve, un uno si se le pasa un dos, etcétera. Las matemáticas son un lenguaje abstracto que no necesita nada que les dé sentido más allá de su propia consistencia, pero, si nos empeñamos, puede describir la realidad. Más o menos. No sorprende demasiado la existencia de conceptos que podamos llamar inversos. Un matemático hablaría de un abuso de notación, pero yo puedo marcarme un Ebenezer Scrooge —¡paparruchas!—, salir alegremente con la idea de paseo y hacer algunos hallazgos interesantes.

Lo inverso es aquello que perdemos o debilitamos al adoptar un curso de acción. Me interesan, sobre todo, los conceptos inversos en ingeniería. Como ferroviario, me habréis oído hablar de la capacidad de frenado de un vehículo sobre ruedas frente a la eficiencia energética de su tracción. Los trenes son mucho más eficientes convirtiendo energía primaria en movimiento que los coches, a cambio de frenar peor. Estas relaciones de enemistad íntima ocurren constantemente en cualquier sistema tecnológico. ¿Queremos un filo que corte muy bien? Será más bien débil y poco duradero, a igualdad de materiales. ¿Un ala más ligera? Soportará menos carga, con diseños similares. ¿Un sistema ferroviario más eficiente?

La eficiencia es la capacidad para lograr unos fines con un mínimo de recursos. Es difícil poner mala cara ante el mandato de perseguir la eficiencia. Y sin embargo, no cuesta darse cuenta de que emplear un mínimo de recursos hace todo menos resiliente. Si contratamos al mínimo número posible de maquinistas para mover nuestra flota de trenes, cualquier aumento en la propagación de la gripe nos obligará a suspender trayectos. Si nuestra flota está perfectamente ajustada al número de viajes diarios que queremos hacer, la más mínima avería dejará viajeros en tierra. Bajando a la infraestructura, si las acometidas eléctricas de nuestras subestaciones son las justas y necesarias para alimentar el tráfico diario, cualquier caída de una línea de alta tensión provocará retrasos. Si entre dos estaciones dadas hay una y solo una manera de crear una ruta, un tren parado o un aparato de vía con problemas es lo único que necesitamos para que el caos se extienda.

La eficiencia es un concepto grabado a fuego en las mentes de los gestores que han pasado por esos lavaderos modernos de cerebros que son los másteres en gestión y que, al mismo tiempo, desprecian la experiencia con el sistema tecnológico. Solo un mantra importa: la máxima eficiencia arroja máximas ganancias. Alguien con dos dedos de frente añadiría «en un mundo ideal». Aunque hasta los MBA más adoctrinados en las tesis objetivistas saben que el mundo ideal no existe, que los hechos fortuitos seguirán ocurriendo, apuestan a que no ocurrirán este cuatrimestre. O antes del cierre fiscal del año. O antes de que el responsable de los recortes en personal, de los ajustes presupuestarios, haya cobrado sus bonus y saltado a otro puesto donde repetir el proceso, dejando los potenciales desastres para sus sucesores.

¿Queremos un sistema resiliente? Tenemos que planificar, construir y gestionar la ineficiencia. En el tren, pero también en cualquier sistema humano.

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Comentarios

2 respuestas a «La eficiencia es lo inverso de la resiliencia»

  1. Avatar de Roquette

    @blog

    Gestionar la ineficiencia. Gran concepto!!

  2. Avatar de Solidamente
    Solidamente

    Muy cierto como saben los que trabajan en las operaciones (qué concepto más amplio).