El día que las estadísticas de este blog dejaron de tener sentido

Aunque nunca quise darle importancia, este blog ha tenido estadísticas casi siempre. Pero un día, hace no muchos meses, se volvieron locas. Ya no puedo saber si leéis o no, más allá de lo que veo compartirse por Mastodón. ¿Qué ha podido pasar?

Un operario subido a una escalera hace reparaciones junto a un poste del que cuelga una cantidad incomprensible de cables completamente desordenados.

Entre el 18 y el 21 de enero de este año de nuestro señor Donald Trump ocurrió algo que hizo que las estadísticas de este blog se volvieran locas. Doy un poco de contexto. El día 18, ahí afuera, ocurrió algo espantoso: el descarrilamiento y colisión de dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba). El día siguiente, 19, escribí una nota aquí para ofrecer una gota de explicación en el torrente de la catástrofe. Muchos de vosotros me conocéis por haberme dedicado desde casi siempre al mundo de lo ferroviario, y no era la primera vez que traía a mi bitácora un suceso así para intentar aclarar lo que humanamente pudiera. Al final, los días que recibo más atención siempre son los más tristes.

Siendo este blog ya mayor de edad, ha pasado por cambios. De forma, de contenido, de tecnología. En lo tocante a las estadísticas, también. Me gusta decir, con despreocupación fingida, que no me importa si me leéis poco o mucho. Lo cierto es que casi siempre he tenido un sistema para contaros, aunque no lo dijera. Al principio, y durante muchos años, usé las estadísticas de Google. Se fueron haciendo más y más complejas, más alejadas del uso básico que yo pretendía darles. Después, Google eliminó el don’t be evil de su misión en un gesto de extraña sinceridad para una megacorporación. Yo comencé, en consecuencia, a desgooglificarme. Primero poco a poco. Después con más ahínco.

Esta página que estáis leyendo no tiene publicidad ni la tuvo nunca. Sí que hubo un tiempo con newsletter, pero la eliminé por ser un servicio externo y al no encontrar ninguna solución sencilla y autoalojable. Tampoco hay cookies de terceros. Cumplo con la legislación europea sin necesidad de mostrar ningún molesto aviso. Para ello, son claves unas estadísticas alojadas en mi servidor llamadas Independent Analytics, que uso en su versión gratuita. Son simples, pero funcionan. O funcionaban. El 19 de febrero empezó el caos.

Gráfico de visitas del blog brucknerite.net entre el 22/12/2025 y el 15/02/2026. Tiene dos curvas, los visitantes (en púrpura) y las visitas (en naranja). Se observa cómo hasta el 18/01/2026 ambas curvas estaban prácticamente unidas y oscilando por debajo de las 20 visitas por día (como cada visitante genera una visita como mínimo, la curva de visitas siempre coincide con la de visitantes o está por encima). El 19/01/2026 se observa un pico de 500 visitantes y más de 600 visitas. Desde entonces, las curvas se descontrolan y pasan a oscilar entre 100 y 200 todos los días, sin un patrón claro.
Gráfico de visitantes y visitas de brucknerite.net entre el 22/12/2025 y el 15/02/2026. (Imagen: autor)

Antes, lo normal para mí era tener entre diez y veinte páginas vistas al día. O visitantes, que es casi lo mismo. De vez en cuando alguien se quedaba mirando varios artículos y, con tan poca gente en la sala, era relativamente fácil averiguar desde dónde estaba navegando mi lector. ¡Qué ilusión hacía cuando alguien, en Calasparra o en Écija, se leía ocho o diez páginas del tirón! El artículo del día 19 trajo centenares de lectores. Cuando ocurre algo así, las aguas solían tardar dos o tres días en volver a su cauce. Sin embargo, esta vez ocurrió algo diferente.

Gráfico de visitantes de brucknerite.net entre el 22/12/2025 y el 15/02/2026. Solo muestra visitantes que generan visitas de duración inferior a un segundo, típicas de los bots y spiders (por ejemplo, los de los buscadores, indexando páginas para sus bases de datos). Se observa cómo hasta el día 21/01/2026 las visitas tan breves no superaban nunca las 8 diarias, estando en una media aproximada de 3 o 4. Desde esa fecha en adelante, la gráfica se dispara, alcanzando picos de casi 60 y bajando hasta 10 otros días, sin un patrón aparente.
Gráfica de visitas de menos de un segundo de duración en brucknerite.net entre el 22/12/2025 y el 15/02/2026. (Imagen: autor)

A partir del día 21 de enero, las estadísticas empezaron a mostrar un aumento poco usual de visitas de duración menor de un segundo. Normalmente, las visitas tan breves se deben a bots, de los que los más conocidos solían ser los de los diferentes buscadores de la web. Antaño solíamos llamarlos spiders (arañas) porque recorrían la tela (web), apuntándose las páginas en sus bases de datos. Esas visitas están contabilizadas y filtradas del total, que intenta mostrar tan solo páginas vistas por ojos humanos.

Aquí está la clave de todo. Ahora existen «ojos» no humanos. Chatbots que necesitan material de entrenamiento a cualquier precio, o que una vez entrenados son capaces por sí mismos de hacer búsquedas y navegar, bajo identidad supuesta, a una página para procesar su contenido de cualquier manera. Hasta el pasado día 20 de enero este blog había quedado fuera del radar de los monstruos digitales en virtud, seguramente, de su pequeño tamaño. Alrededor de 900 artículos publicados a lo largo de 19 años, a razón de varios cientos de palabras cada uno, no supone ni lo que muchas novelas largas. Pero la letra humana fresca se agota. El pico de visitas del 19 de enero debió traer a algún loro estocástico. Diferente, de momento, del loro-basilisco de Langford. Conducido por alguien o quizá, en forma de agente autónomo. Nada ha sido igual desde entonces.

Las páginas vistas solían coincidir con las horas durante las que la gente está despierta en mi huso horario; ahora se distribuyen casi uniformemente por todas las horas del día. La procedencia de las visitas de brucknerite solía ser, como era de esperar por el patrón horario y por el idioma dominante en mis textos, local. Había algún agradecido salto del Atlántico hacia América Latina. Menos veces aparecían visitas de países europeos o de lugares de EE. UU. que podían, plausiblemente, corresponder a lugares donde viven personas que conozco. Todo eso me llenaba de alegría.

Animación en la que, sobre un mapamundi político, se observa la procedencia de visitas a brucknerite.net desde diferentes países del mundo para los días 12/01/2026 al 23/01/2026. Las visitas se indican coloreando cada país en tonos de violeta más claros (para pocas visitas), y correlativamente más oscuros para muchas. En los primeros días se observa como casi todas las visitas corresponden a España, pero desde el 18/01/2026 en adelante la diversidad de orígenes estalla. Para el 23/01/2026 se reparte por prácticamente todo el mundo.
Procedencia registrada de las visitas a brucknerite.net entre el 12/01/2026 y e 23/01/2026. Colores más oscuros indican más visitas. (Imagen: autor)

Ahora una visita puede llegar igual de Singapur que de Belice o Sudáfrica, donde nadie podría concebiblemente querer leer una pequeña bitácora en español sobre trenes, ingeniería y en general lo que quiera que me apetezca decir en el momento en que tenga un rato para sentarme ante un teclado. Si un entrenador de chatbots quiere anonimizarse, lo primero que hará será hacer pasar sus aspiradoras de textos por una variedad de túneles VPN que ofusquen su verdadera procedencia. Notad que he usado el neologismo «anonimizarse» (volverse anónimo) y no pasar desapercibido. Cuando gestionas una web con millones de páginas vistas al mes, este tráfico extractor puede ocultarse en la masa. No es así en el caso de una web pequeña.

No puedo saber quién está presuntamente usando mis textos para entrenar sus loros estocásticos. No puedo saber si no me van a citar o si van a vender su texto extrudido a partir del análisis de mis palabras, incumpliendo mi licencia de uso (Creative Commons Atribución/Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual versión 4). Aunque pudiera demostrarlo, no dispondría de los medios para hacer nada al respecto. Mantener mi pequeño blog libre de publicidad, de espionaje y de molestias no solo me cuesta tiempo: pago una cantidad no muy grande pero que no todo el mundo puede permitirse al año por el privilegio. Y ahora todas las pruebas circunstanciales apuntan a que mi privilegio también incluye dar de comer cada una de mis palabras, humanamente escritas, a las insensibles máquinas del poder.

Gracias por nada.


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Comentarios

5 respuestas a «El día que las estadísticas de este blog dejaron de tener sentido»

  1. Avatar de Capitan Tostadilla

    @blog Pues que tienes exitazo, como debe ser!

    1. Avatar de Iván Rivera

      No, no… Casi todo son visitas de IAs, por el formato que tienen. ¿Quién va a venir desde Indonesia (por ejemplo) a una hora random y quedarse menos de un segundo?

      1. Avatar de Capitan Tostadilla

        @blog Perdona, un comentario demasiado rápido al ver las gráficas >_< jaja. Si, ya leí el artículo. Putada.

  2. Avatar de Capitan Tostadilla

    @blog En mi trabajo nos tumbaron la web varias veces. Encima, como en su momento las DNS de los correos web dependían de ese servidor virtual nos tiraban además los correos electrónicos de todo el mundo. ^_^U

    Ya está debidamente separado pero es una mierda. Creo que intenté algún bloqueo en el htaccess, pero no se si sirvió de algo.

    https://perishablepress.com/ultimate-ai-block-list/

    1. Avatar de Iván Rivera

      Algo tendré que hacer. Lo del .htaccess parece una idea… Veremos.

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