La IA y, o, para, contra el Arte

Una consulta de la Comisión Europea está recogiendo opiniones sobre el papel de la inteligencia artificial en la cultura. Es el momento de quejarse contra un futuro justo al revés del que nos prometieron, en el que nosotros haremos los trabajos tediosos y mal remunerados mientras las máquinas contemplan la Belleza.

Un brazo robótico gris (izquierda) ofrece una taza a un hombre con barba blanca y americana gris (derecha).

Una consulta de la Comisión Europea plantea recoger opiniones ciudadanas sobre el papel de la inteligencia artificial en la cultura. Cuando la vi, pese al laberíntico lenguaje europés, dialecto especialmente intrincado del politiqués, no pude contenerme y prorrumpí en estas palabras:

El proceso creativo en las artes requiere crear algo. La IA generativa no crea nada: genera una respuesta media probable frente a una entrada. Podría argüirse que crear su entrada es arte; sin embargo, solo lo es en una forma restringida, ya que el algoritmo generador no es determinista. Lo que «se rellena en los huecos» no es arte, es charcutería. Y no muy buena. Por ello, la política de IA de la Unión no debería fomentar el uso de herramientas de IA generativa en los campos artísticos. Antes al contrario, debería estar orientada a fomentar el arte humano. Propongo dos vías. Una, de apoyo financiero a los artistas, para evitar que solo quien tenga medios para sustentarse en un mundo donde los trabajos creativos pierden valor a cada hora pueda crear arte; becas, residencias, premios y puestos de trabajo específicamente orientados al avance del arte europeo. Otra, consistente en la creación de un registro de obras humanas, que aúne los registros nacionales y los complemente con una declaración responsable de los autores de que la obra registrada es una creación no automatizada, con consecuencias jurídicas claras (para el autor) en caso de que resulte no serlo o, caso de que el autor no lo permita, que se descubra su inclusión en un conjunto de datos de aprendizaje (en este caso, para los individuos o empresas transgresoras).

El autor, en https://ec.europa.eu/info/law/better-regulation/have-your-say/initiatives/18592-Estrategia-sobre-la-inteligencia-artificial-en-los-sectores-cultural-y-creativo/F33565803_es.

Antes de nada, quiero agradecer a Aurora Gómez (@CorioPsicologia@mastodon.social) y al colectivo Árte es Ética por divulgar esta iniciativa. A continuación, desmenuzaré un poco el texto (que tenía un máximo de 4000 caracteres) para revelar, tanto como me sea posible en este contexto más extenso, qué había en mi cabeza mientras lo escribía.

¿Qué entiendo por crear? Un proceso que requiere una intención creativa. Por tanto, una consciencia que crea. Admito que una máquina pueda tener consciencia, porque nosotros no somos más que máquinas con un sustrato biológico. Sin embargo, no creo que un modelo de lenguaje (LLM, Large Language Model) sea consciente en ningún sentido relevante. Un LLM es una representación, relativamente sencilla, de un modelo de datos inabarcable por lo extenso, acoplada a un algoritmo de aprendizaje automático conocido desde hace décadas en el mundo de la ciencia de la computación. Los LLM son posibles ahora y no lo eran hace cincuenta años porque entonces no existían los conjuntos de datos de aprendizaje necesarios. Dicho con crudeza: la única magia de un LLM está en la capacidad de su creador para extraer y procesar todo el texto del mundo. La misma empresa que lo crea diría, en un contexto distinto, robo en lugar de extracción.

¿Es componer un prompt, una entrada para un LLM, crear la obra final? Si pudiéramos afirmar que el proceso que media entre una y otra es análogo a la descompresión de unos datos, sí. Pero no es así. La entrada no se expande en la respuesta de un modo determinista. Lo único que sabemos sobre el resultado, a priori, es que tendrá una forma esperable. Si solicitamos a un LLM una carta de presentación para presentarnos como candidatos a un puesto de trabajo, el resultado será un texto medio entre todo el conjunto de textos que podría describirse como «carta de presentación». No sabremos qué forma definitiva adoptará. Imaginad, por contraste, que descomprimir un archivo ZIP pudiera dar como resultado un programa cualquiera en lugar de uno concreto.

El prompt no es una versión comprimida de la obra final y, por tanto, no confiere su posible propiedad artística al resultado. Sin embargo, el algoritmo está rellenando huecos. ¿Hay aquí arte? No, solo es estadística. Una carta de presentación, por continuar con el ejemplo, puede adoptar un número prácticamente infinito de variantes. Podemos asegurar, sin embargo, que no contendrá secciones en verso, líneas escritas en bustrofedón o una referencia nostálgica a un oso de peluche perdido en nuestra infancia. Lo que hace el algoritmo es rellenar salchichas: no sabemos cuál va a ser la posición exacta de cierto grumo de carne dentro del conjunto, pero sí que sabrá más o menos bien a la parrilla.

La IA generativa no crea arte por sí misma. Podemos debatir si un artista puede usar los resultados de uno de estos LLM para componer arte —sí puede—, pero no son arte en sí. Esto tiene consecuencias. En el contexto de una consulta promovida por la Comisión Europea, las consecuencias deberían ser políticas. Y propongo dos.

En primer lugar, una medida económica: apoyar la creación artística con decisión. Hay muchos motivos para esto, pero los podemos entender divididos en dos rubros. Por un lado, la estrategia: el poder no se adquiere solo por la cantidad de dinero o de misiles de los que se dispone en bancos y arsenales. La deseabilidad de la «marca Europa» confiere influencia en los escenarios del mundo, y vivir en la meca de las artes es una receta segura para vencer convenciendo, la mejor manera de vencer. Por otro, la justicia: ¿quién queremos que cree arte? Si sabemos que el talento se distribuye de forma aleatoria entre la población, elegir a tus artistas de entre el conjunto de las personas que disponen de medios previos para sustentar sus necesidades básicas mientras crean es asumir un recorte brutal en la capacidad para el arte de nuestra sociedad. La Unión Europea haría bien en establecer y fomentar instrumentos económicos para apoyar la creación artística. En la propuesta cito algunos: becas, residencias artísticas, premios, puestos de trabajo. El fomento de las artes pasa por tomar unas hojas del manual de los antiguos enemigos comunistas, pero no otras. Conciertos, exposiciones, bibliotecas, museos, conservatorios, universidades: todo ello debe recibir una subvención potente. Sin embargo, el Estado no debe tener voz ni voto en la forma concreta que adopte el arte producido, así como tampoco debe llevar la cuenta del «éxito» de las creaciones surgidas.

Hemos adoptado como criterio prácticamente religioso la independencia de los bancos centrales respecto del poder ejecutivo, pero lo que tenía que ser independiente de verdad era la facultad de Bellas Artes, así como todas las demás. Las campañas contra el «aburguesamiento» o el «formalismo» de la vieja Unión Soviética eran monstruosas. La malokartinie1, la doctrina dictada por el propio Stalin que podía resumirse en algo como «si la industria cinematográfica produce mil películas al año y cinco son obras maestras, que produzca solo esas cinco», es absurda y hasta cómica. El sistema político no se hace más fuerte porque el arte cante sus alabanzas, ni las propias matemáticas permiten que la inversión estatal en producción artística dé como resultado solo éxitos populares.

La segunda propuesta que deslizo es de tipo jurídico: establecer un registro de obra humana. La base para su creación está disponible bajo la forma de los registros nacionales de la propiedad intelectual. Propongo asignarles una función nueva. Atestiguar y dar trazabilidad a la creación humana. Como ya hemos visto, las salidas de los LLM no son arte. Por otro lado, todo autor tiene, automáticamente y de forma independiente al registro de su creación, un derecho de copia (el famoso copyright) reconocido y con efectos jurídicos tasados. Potenciar los registros de propiedad intelectual como bases de datos de obra humana permitiría ayudar a reconocer la creación, empoderar a los autores para controlar sus derechos de licencia y sancionar incumplimientos, tanto de posibles «creaciones falsas» (realizadas mediante IA generativa) como de cosechado masivo de obras para su digestión en forma de LLM. Lo primero no es lo más importante: igual que no debería importar que una obra de arte sea de baja calidad, tampoco puede ser un principio rector de la política comunitaria perseguir a falsos artistas e imponerles penas ejemplares. En mi opinión basta el oprobio y, en casos extremos, la cancelación de sus remuneraciones. Lo segundo es mucho más relevante: no es de recibo que un particular pueda ser perseguido por «robar» una canción mientras que una empresa pueda extraerlas todas para alimentar su algoritmo sin hacerse acreedora de consecuencias indeseables.

Mi postura sobre los LLM no es monolítica. Estoy convencido de su utilidad. Un caso de uso particularmente relevante está en la mejora de la accesibilidad a la información y al mundo en general de personas afectadas por diferentes tipos de discapacidades. Pensemos tan solo en la posibilidad de descripción automática de imágenes que los LLM ofrecen a una persona ciega. Este bien social incontestable, sin embargo, no puede venir asociado a la injusticia radical que supone la apropiación masiva de toda la información del planeta para procesarla en forma de LLM, lavándola y arrancándola de su origen humano, para revenderla. Me diréis que ya es tarde. Yo os contestaré, a vosotros y a los pusilánimes políticos europeos, con una palabrota de honda raíz histórica y fuerte resonancia política.

Exprópiese.


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Comentarios

2 respuestas a «La IA y, o, para, contra el Arte»

  1. Avatar de Javier Pérez Belmonte

    La #UE ha abierto una consulta ciudadana sobre estrategias para el uso de la IA en el sector cultural y creativo. Acaba el 11 de septiembre y todas las contribuciones aparecerán en su web.

    He aquí un artículo de @blog donde propone la suya.

    Regúlese
    Exprópiese
    Defendámonos

    https://ec.europa.eu/info/law/better-regulation/have-your-say/initiatives/18592-Estrategia-sobre-la-inteligencia-artificial-en-los-sectores-cultural-y-creativo_es

    1. Avatar de Iván Rivera

      Gracias por el impulso. Pero ¿publicarlo como comentario aquí no le restará impacto? A lo mejor querías sacarlo como post independiente en tu cuenta de Mastodón, no sé.

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