«Elon Musk manipuló datos del tren para justificar su hyperloop» en Naukas

[…] Musk no se limitó a lanzar un juguete brillante al escenario para distraer a los actores que pretendían sacar adelante un caduco tren de alta velocidad. Además, justificó su razonamiento con datos manipulados para desacreditar el transporte ferroviario.

Os tengo que pedir perdón por dos cosas. La primera, por el tono de este tuit en el que anunciaba mi artículo de ayer:

¿Cómo que «descubristeis»? Está muy bien que yo lo supiera antes. Se supone que llevo siguiendo el asunto de las lides hyperlooperas más o menos desde su concepción, y que por profesión y afición conozco el sector del transporte. Pero esas formas pasivo-agresivas no son de recibo.

Arrancada esta espina, la segunda disculpa. Perdón por no haber comentado en público el tema de este artículo antes. En efecto, cuando leí Hyperloop Alpha por primera vez, ya me di cuenta de que el olor a podrido de Dinamarca llegaba, en realidad, desde California. Hace un par de años incluso rescaté los fuentes citadas para los datos de consumo del tren e hice las cuentas que os mostré en el artículo de ayer.

Mi justificación puede sonar absurda, pero os prometo que me ha ocurrido en más ocasiones. Era evidente. Me parecía tan claro que Musk había mentido, manipulando datos, que creí que ya lo habíais visto todos y, por tanto, que os aburriría con una «no noticia». Quizá incluso pensarais que tal era mi inquina por el gran Musk que no podía evitar intentar golpearle otra ver con los disparos de algodón de azúcar que son mis artículos sobre él, haciendo el ridículo. A fin de cuentas, los que creéis que tengo razón no necesitáis un detalle tan pequeño como obvio para denostarlo. Los que no, desdeñaréis esta historieta, en el mejor de los casos, como un mínimo mal necesario para que la creatividad de vuestro ídolo pueda florecer.

Pero estoy aprendiendo —¡a mi edad!— que lo que a mi me parece evidente, por conocimientos o raciocinio, no tiene por qué serlo para vosotros. Todos somos personas inteligentes, pero ocupadas. Cada una seguimos nuestro camino y, aunque algo nos interese, no tenemos ninguna obligación de dedicarle un tiempo precioso que seguramente no nos sobre. Así que ayudarnos unos a otros es la estrategia ganadora. Yo sé algo de transportes, y lo cuento para quien quiera mirar. Vosotros sabéis sobre Anne Carson, la mosca blanca del olivo o roturas de puente térmico en ventanas y puede que os lea con interés. Que os agradezca una conclusión, una pepita de conocimiento, que por mí mismo no habría encontrado.

A fin de cuentas, vivimos en una sociedad.

Si no lo habéis hecho aún (¿quién no lo haría?), no dejéis de pasaros por «Elon Musk manipuló datos del tren para justificar su hyperloop».

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