Todos ecológicos: Renault

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Enseña de Renault
Foto original de smenzel.

Seguimos con el repaso a los fabricantes de ecología sobre ruedas con el que sin duda será el más sencillo de ventilar y exponer como el bluff que es: Renault.

Ingrediente ecológico

Eco2. Y pintar los coches de verde, que siempre ayuda.

¿En qué consiste?

Pues cuesta un poco averiguarlo, porque en la página del fabricante no se da razón. Hay que buscar la descripción de algún vehículo que incorpore la “tecnología” para tener una idea de en qué consiste. Mi pesquisa personal, centrada en el modelo Laguna (porque es de tamaño mediano y ha sido renovado recientemente), me hizo navegar por tres páginas antes de llegar a esta lista:

  • Emisión de CO2 inferior a 140 g/km. Un principio fundamental de las ventas: si en el anuncio dicen por menos de 50 €, puedes apostar a que no son 25. En el vehículo que nos ocupa, son 136 g/km.
  • Producción en una factoría con la certificación . Si eso te parece impresionante, es que nunca has visto un proceso de certificación. En pocas palabras: se trata de tener todos los procesos en papel, establecer parámetros medibles y tener un plan de mejora. Así, una fábrica “certificada ISO 14001” podría declarar, en la página 83720 de su memoria de certificación, que actualmente despellejan 1200 focas bebé en la fabricación de cada automóvil, y que su plan a cinco años es reducir ese número a 900. (¡Mejora del 25%! O, como gustan de decir los consultores, ¡mejoramiento en dobles dígitos! Sin comentarios…)
  • Integración de más del 5% de plástico reciclado sobre la masa de plásticos del vehículo. Eso sí que es impresionante. Por cierto, al afirmar que el modelo Laguna se fabrica con un 17% de materias plásticas (supongamos que en peso, aunque podría ser que no), podemos calcular cúanto hay de reciclado en todo el coche. Pesa 1369 kg, luego lleva menos de 12 kilos de bolsas de la compra compactadas. Es un alivio saberlo.

¿Cuánta mejora supone?

Ninguna en absoluto. Renault se ha limitado a poner la etiqueta “Eco2” a aquellos vehículos que cumplen los tres criterios anteriores, lo que es sencillo para cualquier motor diésel moderno de menos de 120 CV. Además, ni siquiera montan filtro antipartículas, lo que es clave para conseguir un diésel aproximadamente digno del calificativo “limpio”. Aunque podría equivocarme… En la lista de características técnicas (tras otras dos pulsaciones de ratón), bajo el epígrafe Motor, aparece la críptica indicación:

Filtro antipartículas: Sans FAP

O mi francés me falla mucho, o no quieren referirse a un Filtro AntiPartículas (lo que significa FAP) llamado “sans”. Es un fallo de traducción; con la boca muy pequeña, están diciéndonos que el coche no lleva de eso. Ya sabemos que en emisiones de CO2 los motores diésel de hoy en día son aceptables, pero sin filtros especiales sueltan hollín que es un gusto —si te gusta el hollín, claro. Por poner números, alrededor de 100 veces más por unidad de volumen que la gasolina. Los alérgicos lo llevamos oscurete (ver Diesel can trigger allergy attack, scientists say).

Todo esto sin nombrar el daño moral causado por el anuncio de marras. Casi me hace recordar con cariño el de Richard Clayderman desmelenado y la musiquilla de La Historia Interminable. Por cierto, el no mucho más ecológico Prius con el que hago las comparaciones —el coche “de las estrellas” al que se refiere Renault en su spot— sólo es 24,5 cm más corto y tiene 42 l menos de maletero. No llega a los 210 km/h de velocidad punta del Laguna, pero tú tampoco deberías; por demás, es similar en prestaciones, mucho más cómodo de conducir y cuesta 1150 € más, apenas un 4%. Base insuficiente para una revolución proletaria, me temo: si de verdad quieres un coche basándote en el criterio de Leo (DiCaprio, pero me gustaría saber qué conduce el otro, Bassi), cómprate el de verdad, no la imitación.

Y si quieres ser ecológico de verdad, ya sabes. No cambies de coche. Muévete en transporte público siempre que puedas. El tren está cada vez mejor; podrías probarlo.

Todos ecológicos: Volkswagen

Vamos a empezar el repaso a la hornada de vehículos ecológicos con Volkswagen.

Ingrediente ecológico

Tecnología BlueMotion (“Movimiento azul”; seguramente la alternativa obvia, “greenmotion”, ya estaba registrada).

¿En qué consiste?

En el site publicitario bosquebluemotion.com dicen, diluyendo el concepto, que es una “filosofía” además de una tecnología. Tras una descripción francamente trivial de algunas obviedades que pueden implementarse en un coche para que consuma menos (mejor aerodinámica —pero sin cambiar la forma del coche, neumáticos de baja resistencia —frenan peor, pero a quién le importa eso, filtro de partículas —el coche correrá menos, pero no tanto como si le tapas el tubo de escape con un corcho) hay una referencia a “modificaciones internas en el motor” sin especificar. Éstas incluyen el alargamiento de los desarrollos de las marchas, que los publicistas podrían vender como “¡Ahora, más divertido cuesta arriba!”

Más adelante, se afirma que

[…] si comparamos las emisiones de CO2 de los vehículos híbridos […] con las del Polo BlueMotion, Passat BlueMotion y Passat Variant BlueMotion, vemos que, para sorpresa de algunos, los automóviles de Volkswagen contaminan aún menos.

Depende. Hay que comparar, según las hojas de datos proporcionadas por el fabricante (porque los datos oficiales aún no están disponibles en la página del IDAE: Consumo de carburante de coches nuevos) las emisiones de CO2 de alguno de esos modelos con un vehículo híbrido de referencia. El más vendido es el Toyota Prius: 104 g/km, 4,3 l/100 km en ciclo combinado. La comparación más favorable para Volkswagen es con el Polo BlueMotion TDI de 80 CV: de 102 a 108 g/km de emisiones, consumo entre 3,8 y 4,1 l/100 km. Nos estamos olvidando de que comparamos peras con manzanas, porque…

  • El Prius mide 4,45 m, y el Polo 3,916 m. Uno tiene un maletero de 408 l y el otro de 270. Pertenecen a dos categorías distintas. El milagro es que el Polo no consuma menos.
  • El Prius tiene una potencia de 111 CV frente a los 80 CV del Polo. Una diferencia de un 28%, que hace parecer el Polo un automóvil no muy bien aprovechado (y eso que ). Para tener la misma relación consumo/potencia que el Prius, tendría que consumir 3,1 l/100 km (2,6 l/100 km si corregimos la diferencia energética diésel-gasolina).

¿Cuánta mejora supone?

Poca. El mismo coche, con el mismo motor diésel de 80 CV, tiene un consumo mixto de 4,4 l/100 km, con unas emisiones de 119 g/km de CO2. Asumiendo la media de los datos de la versión BlueMotion (que no se dan con más precisión), el ingrediente mágico supone una mejora del 10% en consumos y del 12% en emisiones. Todo para unos precios de catálogo de 14390 € (normal) y 17540 € (con BlueMotion). La magia ecológica tiene un sobrecoste de un 18%. Por ese precio podrían sido más generosos, pero es de temer que los milagros de verdad salgan aún más caros.

Más información, en AutoblogGreen, y en español, en Autoblog en español.

Todos ecológicos

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Cloverdrops
Foto original de Poagao.

De un tiempo a esta parte, todos los coches son ecológicos. La industria automovilística ha descubierto unos polvos mágicos (sin chistes, por favor) que transforman los vehículos en paladines de la protección medioambiental. Es una suerte que haya sido tan sencillo: desde siempre, los ingenieros hemos acostumbrado a tratar con equilibrios y balances. Más rápido, más barato, mejor hecho: escoge dos. Por eso es un placer comprobar como la ingeniería automovilística, de un tiempo a esta parte, se ha transformado en un juego parecido a la teología.

Conversación entre teólogos, año 300 de nuestra era. Dios es omnisciente, omnipotente, y omnipresente. Ahora bien…

Arnobio… ¿Y si le ponemos un atributo más a Dios? Se me ha ocurrido “omnibenevolente”.
—Ya que te pones, amigo Lactancio, que sea también ecológico.

Arnobio y Lactancio llegaron a Padres de la Iglesia (después de muertos, claro). Sin embargo, no ascendieron a los altares como la mayor parte de sus compañeros por sus ridículos nombres, sobre todo el del último. “San… ¿qué? ¡Virgen de la leche a chorros!” El presunto blasfemo (sigue este último enlace) podría haber dicho “galactorreica”, que es lo mismo en griego y en fino. Pero volvamos al tema.

Es bien sabido que si algo se anuncia con denuedo, será falso con una gran probabilidad. El sentido común ayuda, y es que mover una tonelada larga (1200 kg) de metal y plásticos para que cien kilos de carne (por redondear) vayan y vuelvan de sus recados cotidianos, recorriendo una treintena de kilómetros al día parece poco eficiente. Vaya por delante mi opinión en firme:

  • No existe el coche ecológico. Ni el híbrido de hoy, ni el de hidrógeno (?) de mañana, lo son.
  • El coche que menos contamina es el que no se fabrica. Y, después, el que no se mueve.
  • Se puede ahorrar combustible y ,por tanto, emisiones, con un coche convencional (¿no ecológico?). Ya hemos tratado ese tema.

Dicho lo cual, podemos pasar página y reírnos a mandíbula batiente de los ingredientes que los diferentes fabricantes han añadido a sus locos cacharros. Pero eso será otro día.