Volver a empezar

Global People’s Tribune (2059-04-23): […] El equipo de nanoingenieros liderado por Harold Ponzi en Los laboratorios Poulder de Darwin, Australia, presenta el primer prototipo comercial de un sistema denominado VoNUBot, del inglés “nanobot universal de Von Neumann”. Siguiendo un programa transmitido mediante WiFi y utilizando materiales en bruto disponibles en las proporciones adecuadas, los VoNUBots pueden componer cualquier estructura tridimensional, incluso a sí mismos. La capacidad de autorreproducción es clave para su funcionamiento: aumentando exponencialmente la cantidad de bots en una determinada tarea, es posible conseguir tiempos de respuesta de minutos en la síntesis de estructuras macroscópicas complejas. La salvaguarda fundamental, un contador redundante que desactiva cualquier bot tras un número fijo de copias, evitará que el sistema pueda transformarse en un arma de destrucción masiva […]

Poulder Labs BugTraq #249320 (2059-04-30): […] Los VoNUBots son susceptibles de errores en el proceso de autocopia debidos a determinadas interferencias. Estamos investigando la posibilidad de que impactos fortuitos de rayos cósmicos en un bot puedan provocar un comportamiento errático y su desactivación ulterior por el mecanismo homeostático de sus descendientes […] La probabilidad de un impacto de este tipo es minúscula, pero no totalmente despreciable cuando los grupos de bots alcanzan volúmenes superiores a los 1016 individuos autocoordinados […]

NYTimes (2059-05-04): […] Un error, al parecer debido a una interferencia en la actualización de los contadores redundantes de una serie de VoNUBots, ha provocado una reacción en cadena que ha destruido un área de varias manzanas en Darwin, Australia. Equipos de bomberos y del ejército, equipados con material de contención NBQ, trabajan para impedir la extensión de la contaminación […]

El Planeta (2059-05-05): […] Naciones Unidas, en su resolución 337/59, ha solicitado el bombardeo nuclear por saturación de la zona del mar de Arafura y el golfo de Carpentaria afectada por la reacción en cadena incontrolada de nanomáquinas […] Fuerzas de la coalición euroasiática se están desplegando en la zona […]

Lunar Beta Log #3a34d011 (2060-08-06): […] La situación en la base lunar Beta es desesperada. El enlace con la red de seguimiento lunar de la Tierra quedó mudo hace ya 15 meses y los cambios en la composición atmosférica del planeta obtenidos por espectroscopía parecen indicar que la biosfera ha sido completamente eliminada y sustituida por una masa aproximadamente contínua de partículas autónomas capaces de autorreproducirse basadas en el silicio […] Estimamos que nuestro ciclo de recirculación podrá mantenernos con vida 7 meses más, aunque trabajamos para prolongar nuestra supervivencia […]

[643 millones de años después]

[…] Nuestra vida basada en el silicio es un misterio. ¿Cómo surgió? No lo sabemos. Pero permítanme avanzar una hipótesis. La biodiversidad actual proviene sin duda de un antepasado común, un primer replicador, surgido al azar hace aproximadamente seiscientos millones de revoluciones. Utilizando materiales prebióticos presentes en la corteza de la Tierra, la variación natural del proceso de copia provocó que éste replicador diera origen a varias poblaciones separadas que entraron en competencia […] ¿Será posible la vida con alguna otra base? Desde hace tiempo, nuestras investigaciones señalan al carbono como una interesante posibilidad, aunque los experimentos no han dado ningún resultado por el momento […]

Otra memoria histórica

En 1956, una marioneta intentó cortar sus propios hilos para caminar por sí misma. En , la estatua de —entonces presidente de la República Popular— tiene siempre flores frescas. A una distancia inquietantemente corta a pie se alza un monumento soviético a los caídos en la liberación de 1945. Las luces nocturnas iluminan con ardor todo el contorno de la plaza, pero el obelisco permanece a oscuras, rodeado por una valla antidisturbios, como una metáfora en piedra.

A Imre Nagy lo mataron por soñar una mejor. Con él se fueron a aquel país desconocido algunos miles más. Otros, muchos, escaparon por las fronteras entreabiertas. La libertad se perdió en la larga noche del país que llegó a ser conocido como el barracón más feliz del cuartel soviético. Los que no recordamos esta historia tenemos que aprenderla; cada vez que la libertad se apaga en algún lugar, el mundo entero se vuelve un poco más oscuro.

Novena Sinfonía

Octubre de 1944. En medio de un mundo resquebrajado y tambaleante, entre ruinas y zumbidos de bombarderos, el edificio de la sigue en pie. Las butacas vacías escuchan con reverencia: el concierto de hoy se emitirá por radio. No es seguro, ahora bien, que allá fuera alguien esté prestando atención en el paroxismo de muerte que envuelve el corazón de Europa.

Los profesores de la orquesta más importante de la nación están absortos en la tarea más absurda posible en estos momentos. Interpretan música. Como un solo cuerpo, responden al pensamiento en forma de gestos de un hombre alto, con porte distinguido y de cabeza bulbosa, lo que hace destacar más aún su calvicie. El director estrella del Reich de los Mil Años agita un pañuelo cada vez más lentamente hasta quedar congelado, brazos en alto.

Vistos así, detenidos en la pausa de un silencio general, componen una escena casi cómica. La atmósfera de tensión no colabora, sin embargo. Nadie sabe si podrán terminar la pieza con vida, sea por una bomba americana o por los insondables designios de algún Untersturmführer de las . Nadie sabe si su casa seguirá en pie cuando logren, finalmente, salir de la gigantesca ratonera del teatro. Hablando de incógnitas, nadie tiene idea de qué ha sido de algunos compañeros judíos. Algunos han oído rumores, pero se niegan a comprender.

, en su calidad de primer director del Reich, sabe algo, pero no mucho más. Ha intentado salvar a algunos, pero qué haya sido de ellos es un misterio. Puede que alcanzaran Suiza. Puede que estén ocultos en algún remoto lugar del campo. Quizá hayan muerto. Todo esto pasa fugazmente por su cabeza mientras, instintivamente, prolonga el silencio lo justo para decir, con su absoluta mudez, lo que tiene que decir. Aquí y ahora.

El primer movimiento de la de , compositor oficial de la Gran Alemania y favorito del Führer —desgracia que comparte con Wagner y Beethoven, todos ellos demasiado muertos para protestar—, va a terminar. Entra la coda, abstracta y extraña. Qué estaría pensando el viejo Anton: en su próximo final, en su última duda, en su angustia. Furtwängler comienza de nuevo a moverse y el sonido sale de algún lugar muy remoto en la negra noche de la guerra. De algún modo, sólo con los magnetófonos por testigos, la música alcanza su fin con un grito.