«La ingeniería de las flautas», en el Cuaderno de Cultura Científica

A lo largo de esta semana, el Cuaderno de Cultura Científica ha estado publicando en cinco entregas un artículo en el que, casi desde primeros principios, explico el funcionamiento de uno de los instrumentos de viento claves en la orquesta moderna, así como en música de cámara, jazz o incluso rock: la flauta travesera. Aquí tenéis recopilados los enlaces a las cinco partes.

¡Espero que lo disfrutéis!

Bola extra: si os ha interesado el tema del funcionamiento de la flauta, no dejéis de ver este documental de la serie «How It’s Made» sobre la fabricación de una flauta moderna. ¡Fascinante!

 

Música bolchevique (falsa)

Hubo un tiempo en que las marchas militares eran uno de los principales escaparates de la idiosincrasia de una nación. Así, es difícil no escuchar música militar inglesa sin pensar en el Imperio a la hora del té —con Elgar como su exponente más depurado—, marchas americanas sin imaginarse un circo —¡Sousa y sus sousáfonos!—, chundachundas alemanes sin transportarse mentalmente a la cervecería del Putsch o pasodobles españoles sin gritar ¡olé! El subgénero de la marcha bolchevique adaptó libremente las marchas zaristas con su inconfundible sabor ruso-ruso, a la vez que añadía grandes aportaciones a la música de combate del mundo entero. ¿Quién, ideologías aparte, puede escuchar una de estas galvanizantes piezas sin emocionarse?

[Holger] Rompler, de la Universidad de Leipzig (Alemania), resucitó una proteína neandertal y, durante varias semanas, mantuvo células vivas con esta proteína para ver su función. El problema es que las células en cultivo no sobreviven más de tres horas sin cuidados. «Para mantenerse despierto en el laboratorio, el bueno de Holger recurrió a la estratagema de oír incansablemente un CD de triunfales marchas militares bolcheviques», rememora Lalueza-Fox. Semanas después de haber terminado su trabajo, Rompler seguía escuchando el coro del Ejército Rojo dentro de su cabeza. Finalmente, decidió abandonar la ciencia.

«El neandertal nos diría que Dios no existe», Materia, 19/02/2013

En fin. Sin embargo, la banalidad que me trae hoy por aquí es la de glosar el sub-subgénero de las marchas bolcheviques falsas. Exacto: piezas compuestas para simular ambientes de rojerío militarista sin caer en el recurso de usar música ya existente que tal vez pudiera interpretarse por los macartistas —abundantes en todo ambiente y época— como glorificaciones sospechosas del comunismo. ¿Será la rojez contagiosa, a pesar del desgarrador testimonio del profesor Rompler? No son numerosas, pero en algún caso hay bastante inocente que cree a puño cerrado en su autenticidad… Con todos vosotros:

Que sí, que este es el Ejercito Rojo. (Foto modificada del original: archivo RIA Novosti #802356)
Que sí, que este es el Ejercito Rojo. (Foto modificada del original: archivo RIA Novosti #802356)

La marcha de Topaz

Hitchcock pegó el patinazo más sonado de su carrera con Topaz, un larguísimometraje de espías con rusos, cubanos y topos malísimos que comienza nada menos que así:

La marcha de Topaz fue compuesta, como el resto de su banda sonora, por Maurice Jarre. Pese a la opinión mayoritaria, el gusto por la percusión masiva no es nada soviético y tiene bastante de francés, aunque ¡quién se imaginaría un ataque de ese calibre enviado por quien sería el compositor de Ghost!

Y ya puestos a imaginar, quién sospecharía de un presunto plagio… Yo mismo. Escuchad:

¿Os suena similar?

Command & Conquer: Red Alert

Un viejo conocido del género de la estrategia en tiempo real, Command & Conquer: Red Alert (y sus secuelas) nos acerca, de la mano de su compositor James Hannigan, una marcha pseudosoviética con mucha, mucha marcha —cortesía de una historia alternativa en la que la agresividad militar de la URSS deja a la vieja Unión Soviética de nuestra línea temporal como un monumento a la respuesta pasivo-agresiva.

Bola extra: encontrar las referencias al vodka y a los osos en la letra (es fácil, os he puesto una versión subtitulada). Además, también existe esta versión para voz femenina (¿contralto?), con un pequeño preludio-homenaje al estilo de los tiempos de los ocho bits.

La caza del Octubre Rojo

Basil Poledouris, el compositor de la banda sonora de The Hunt for Red October jugó bien sus cartas. Con una letra cantada en ruso por un coro que a cinco mil kilómetros de distancia da el pego, el Himno del Octubre Rojo sirve como una efectiva puesta en escena para lo que no deja de ser otra película más de rusos deseosos de cambiar las estepas del Volga por las estepas de Dakota del Norte. Dónde va a parar.

¿Y vosotros, conocéis más falsos rusos?

’39

Queen. No conozco todas sus canciones, pero ¡es Queen! Hace relativamente poco tiempo me encontré esta extraña joya de estilo supuestamente country, compuesta por Brian May. Doctor Brian May, el más astrofísico de todos los músicos y el más músico de todos los astrofísicos —parafraseando al mote que acompaña a Aleksandr Borodín en todas las historias de la música que existen: era químico.

Es difícil excusar a todo el que piense que ’39 —la canción, así se llama— es un cuento sobre marineros que se embarcan al principio de la Segunda Guerra Mundial.

In the year of thirty-nine En el año 39
Assembled here the volunteers aquí reunidos los voluntarios
In the days when lands were few en los días en que las tierras escaseaban
Here the ship sailed out into the blue and sunny morn La nave partió hacia la azul y soleada alborada

Los marineros pasaron muchos días solitarios a bordo de su nave, atravesando los ¿lechosos mares? (Milky seas en el original.) Los mares no suelen parecer de leche.

In the year of thirty-nine En el año 39
Came a ship in from the blue Llegó una nave del gran azul
The volunteers came home that day Los voluntarios volvieron a casa aquel día
And they bring good news Y traen buenas noticias
Of a world so newly born De un mundo tan nuevo
Though their hearts so heavily weigh Aunque sus corazones estén llenos de pesar
For the earth is old and grey Por la Tierra, vieja y gris

Los voluntarios están de vuelta el mismo año y ¡la Tierra es vieja! De acuerdo, la canción suena a country, pero es en realidad un pequeño relato de ciencia ficción. El gran azul, los mares lechosos, son metáforas del cosmos. Los voluntarios, cosmonautas, marcharon en 2039 (¿2139?) Encontraron un planeta habitable, un mundo tan nuevo y emprendieron el viaje de vuelta. Para ellos sólo había pasado un año (though I’m older but a year), pero llegaron de vuelta a la Tierra en otro 39 ¿2139, 2239?

Brian May tocando su Red Special (foto: Jainr)
Brian May tocando su Red Special (foto: Jainr)

Sí, es Brian May, doctor en astrofísica. Pero reconozco que no me esperaba una canción de Queen sobre la dilatación temporal descrita por la Relatividad Especial.

Y menos el día en que cumplo 39 años.