Jugando con un globo en la Luna (2)

Ayer nos lo pasamos muy bien jugando con un globo en la Luna. Prácticamente todos vosotros os centrasteis en el aspecto dinámico de la cuestión, aunque notando que sería difícil que un globo convencional pudiera sobrevivir en las duras condiciones de la superficie lunar. ¿Cómo de difícil? Veamos este pequeño experimento:

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Una lente gravitacional en casa

—¿Una lente gravitacional? ¿En casa? ¿Te has vuelto majara?

Lente gravitacional

Sí, sí y no. Si seguís conmigo unos minutos, veréis cómo con un objeto que todos tenemos en casa podréis emular un efecto cosmológico que predijo Einstein a partir de su Relatividad General. Puede que las lentes gravitacionales sean fenómenos muy alejados de la experiencia de todos los días, pero no por ello son muy difíciles de entender…

La luz viaja a través del espaciotiempo siguiendo la trayectoria más corta posible. En regiones planas —visualizadlo como si fuera un folio sobre una mesa— los rayos de luz se propagan en línea recta. Dibujad una recta en el folio con lápiz y regla. Si curvamos el espaciotiempo de algún modo, la luz se dobla. Tomad el folio por dos extremos opuestos y empujad un poco: la recta ya no es “recta”. Continúa leyendo Una lente gravitacional en casa

¿Cuántos colores tiene el arco iris?

Rainbow
Rainbow
Cargado originalmente por John-Morgan

¿Cuántos colores tiene el arco iris? Si lo pensamos un momento, diremos que siete. Si lo pensamos algo más, dejaremos de estar seguros. Recuerdo que, en mi niñez, pensaba que el añil era un invento extraño. ¡Yo sólo veía azul! Nadie le explica a un niño que la naturaleza, al menos hasta que uno baja a la loca escala cuántica, está llena de medias tintas. Si yo había decidido ver seis colores, ¿era más pobre mi arco iris que el de Newton?

, alquimista de profesión y físico en sus ratos libres, veía cinco colores mientras hacía sus famosos experimentos con prismas. Newton hacía física moderna sin saberlo: desde su punto de vista, continuaba una tradición de experiencias con la luz que se perdían en los anaqueles de abstrusos libros de alquimia. Los “paraísos de los tontos”, como los llamaban, podían fabricarse con cristales de tres lados bien tallados y un poco de luz en una habitación oscura, o de una forma más sencilla aún: con una buena redoma transparente y llena de agua. Después de todo, el modo de crear un arco iris era bien conocido al menos desde los tiempos de Aristóteles. La cuestión de cuántos colores tenía el arco iris estaba un tanto menos clara.

veía tres. Así lo dejó plasmado en su Meteorologica: rojo, verde y azul. ¿Tenía Aristóteles algún tipo de trastorno visual? No hay nada que haga suponer que fuera así. Lo que sí tenía era una propensión cultural a considerar que tres era un número sagrado. No en vano el dramaturgo ya había establecido antes sus tres colores del arco iris… Púrpura, verde y amarillo.

Por la misma época, fundó otra corriente de pensamiento que asociaba colores a los elementos tradicionales. Siguiendo esta tendencia, cierto teólogo medieval de nombre Rabanus Maurus (¿en serio, rábano negro?) resolvió el espectro en cuatro colores. En palabras de un teólogo posterior, Honorio de Autun:

De cœlo igneum, de aqua purpureum, de aere hyacinthinum, de terra colorum gramineum trahit.

“Ígneo” por el cielo, “purpúreo” por el agua, “jacintino” por el aire y “gramíneo” por la tierra —imaginación no faltaba en la Edad Media. Unos siglos más adelante , cuya obra Newton debió conocer, popularizó la noción de los cinco colores en su Opus Majus. Los romanos, encabezados por , ya veían cinco colores en el arco iris (púrpura, violeta, verde, naranja y rojo); sin embargo, Bacon se conformó con los tres colores aristotélicos, a los que añadió el blanco y el negro. Cómo podía estar viendo el blanco y el negro en un arco iris es un misterio que dejó para generaciones venideras.

El primer ser humano en referir siete colores en el arco iris parece haber sido en su Divina Commedia. Sin embargo, la visión dantesca (qué adjetivo más maltratado) no especifica qué colores veía —tan sólo su número. Newton experimentó sin descanso para aislar los colores mediante prismas y rendijas, pero no le fue posible aislar nada en una escala que es fundamentalmente continua. Sin embargo, y aunque convencido racionalmente de la existencia de infinitos colores, Newton publicó en su Opticks la secuencia que quedaría fijada para la posteridad: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, añil y violeta. ¿Concesión a su faceta mágica? Nada mejor que los colores para plasmar la armonía de la naturaleza, como notas en una escala.

¿Cuántos colores tiene el arco iris? La respuesta es una cuestión cultural, no científica. Dicho de otra forma: los que quieras.


Bibliografía: The Colors of the Rainbow in Snorri’s Edda, Kirsten Wolf, Maal og Minne, 2007.