Motores clásicos

¿Te gustan los coches históricos? Si te pilla cerca pásate, alrededor de mediodía del tercer domingo de cualquier mes por El Vaíllo, en Villaviciosa de Odón (40º21’43» N 3º54’29» W). Se celebra allí un encuentro mensual que reúne coches (y algunas motos) de múltiples procedencias y edades. El pasado día 20, a pesar de la calorina, pudieron verse algunos ejemplares interesantes.

Uno de mis preferidos, el Citroën DS, más conocido como Tiburón en España. En DS Citroën: Pasión por el mito podréis encontrar más información y fotos sobre esta maravilla rodante.

Estilísticamente, este modelo es opuesto al anterior. Totalmente americano, pero no deja de ser espectacular, en especial por las reminiscencias cinematográficas que despierta.

Un americano españolizado. Este coche despierta en mí un potente recuerdo, el de aquella secuencia de Operación Ogro. Sí, esa que estáis pensando.

Había muchos otros ejemplos interesantes, que podéis ver en mi cuenta de Flickr. Y como despedida, una pequeña muestra de que las opiniones son como los culos: todos tenemos uno, y la mayoría dan pena.

Bienvenidos al mundo del mañana

muestra el mundo del mañana en la exposición Innovation Day, celebrada en Bruselas el pasado día 4 (noticia en CNN). Sólo esto debería bastar para hacer saltar la alarma de medida fuera de escala en el ridiculómetro, pero por si acaso, aquí van dos perlas:

  • LCDs gigantes. En el frigorífico. No, mejor todavía: en la mesa camilla.
  • El frigorífico sabe lo que tiene dentro gracias a un lector de código de barras. En serio.

Me cuesta creer que el único futuro que se les ocurre a las cabezas pensantes de Microsoft es 1990. ¿No han oído hablar de la ? Permite hacer pantallas que funcionan con la luz ambiente (ya sabéis, como el papel), consumen energía sólo en los cambios de estado, se empotran bien en cualquier lado y escalan a tamaños grandes sin incrementos exponenciales en coste. Con una lámina capacitiva delante se pueden hacer táctiles. ¿Y qué tal funcionan los chips ? Almacenan muchos más datos que un código de barras y se pueden leer “al bulto” por una antena adecuada: muchos a la vez y sin línea visual. Ideal, por ejemplo, para que un frigorífico sepa lo que lleva dentro y, por ejemplo, avise cuando un yogur lleve un mes caducado.

Detallitos aparte, la verdad es que nada hay de nuevo bajo el sol. , la Microsoft de su época, también se dedicaba a estos ejercicios de futurismo inocente y, con perspectiva, risible. Debe ser que algo así va con el tamaño de la empresa. Algo impensable para Microsoft hace sólo doce años, la memoria digital del mundo almacenada en la Red, permite desenmascarar culpables: he aquí un publirreportaje creado para GM en 1956 y llamado Diseño para Soñar. Pasen y vean: ¡coches y cocinas del mañana!

Tocata, derrumbe y fuga en re menor

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Foto original de Miki_Fog.

El pasado día 2 se derrumbó parte del forjado del techo del Teatro Monumental. Espero fervientemente que los técnicos no culpen del hecho al efecto de las representaciones del jueves y viernes anterior, que incluyeron la Tercera Sinfonía en re menor de Anton Bruckner (versión 1889, como es costumbre de lamentar) con una participación, digamos que sólida, de la sección de viento metal de la orquesta. Bastante tiene mi compositor favorito con la fama de indigesto que se ganó a pulso en vida y que se ha conservado, más o menos intacta en ciertos círculos, hasta hoy. Como muestra más fresca de lo que debiera, atención al artículo sobre Bruckner de la , escrito por un predecesor de Antonio Gasset.

BRUCKNER, ANTON (1824-1896), compositor austriaco […]. Su fama más perdurable, […] se debe a sus composiciones, especialmente sus nueve sinfonías. […] si la constancia en los objetivos y el estilo fueran lo único necesario para dar coherencia a composiciones en las que estas influencias se ven idiotizadas por las monotonías rítmicas de un curtido improvisador y los remedos de las formas clásicas tal y como se enseñan en las escuelas, entonces Bruckner habría sido realmente el sinfonista sucesor de Beethoven, como pretendían los wagnerianos más extremistas. Pero su falta de proporción y organización, por no decir de humor, harán siempre de sus reposiciones una tarea un tanto ardua. No ha existido compositor más fiel a elevados ideales, aunque pocos […] hayan mostrado menos destreza en sus métodos para plasmarlo. […] Las sinfonías […] están compuestas en una patentemente torpe forma clásica, con sólo una semblanza de espontaneidad […]. Tampoco es probable que Bruckner hubiera podido tener mucho más éxito tratando con [sus] inmensas moles en su legítimo entorno dramático wagneriano, ya que incluso en sus tres últimas sinfonías apenas se libera de los ruedines del compás de compasillo […]. Un temperamento tan poco sofisticado podría no ser prosaico, pero está totalmente falto de drama y de sentido sinfónico […]. [Su] Novena sinfonía está trazada, con característico candor e ineptitud, según las líneas de la Novena sinfonía de Beethoven en todos y cada uno de los puntos que podrían suscitar comparación […]. [Parece] poco plausible que la obra de Bruckner influya en modo alguno sobre el progreso musical; las modernas características en las que residen sus fortalezas han sido ya obviamente mejor plasmadas en otras formas musicales, manejadas con éxito por compositores muy inferiores a Bruckner en inventiva y sinceridad.
Traducido y extractado de Bruckner, Anton; Enciclopædia Britannica, 11th ed., 1911.

Hay casi más mentiras que frases (es falso hasta lo de “nueve sinfonías”: fueron once), y al menos tantos juicios de valor. Pero el derrumbe en el techo prueba algo, aunque no sepamos muy bien qué. ¿Pesadez demoledora?

Hay una segunda posibilidad: los siguientes conciertos —ya cancelados— iban a ser monográficos de Johannes Brahms (el Réquiem Alemán). Brahms y Bruckner se despreciaron en vida, pero el primero gozó del favor del público, mientras Bruckner ladraba su rencor por las esquinas (bueno, quizá no tanto). ¿Se tratará de una no muy sutil venganza post-mortem? Temblemos, Iker (Jiménez, no Casillas) ya está investigando.