¿Crisis? ¿Qué crisis?

[…] Confiemos
en que no será verdad
nada de lo que sabemos.

Proverbios y cantares, XXXI, Antonio Machado

Hoy empiezo con mi poeta de cabecera reflexionando: algunas cosas que sabemos son verdad, pero quizá nunca sepamos cuáles. Todos los que hayáis hecho un máster, los que hayáis asistido a esos cursos de formación en competencias tan caros a las grandes empresas, o hayáis leído algún librillo de autoayuda sabréis que

En chino, la palabra “crisis” se escribe con dos caracteres que significan “peligro” y “oportunidad”.

De este tropo se deduce lo que el conferenciante o autor quiera. Por ejemplo: ¡arriba esos ánimos! Te han quitado tu queso, te han despedido del trabajo y el banco se ha llevado a tus hijos para venderlos como esclavos. ¡Pero es una oportunidad! ¡Lo dicen los chinos, que nunca se equivocan en su sabiduría milenaria! Pues bien…

Es mentira.

“Crisis” en chino se dice wēijī, 危機 en forma tradicional o 危机 en forma moderna. No sé chino y en realidad no entiendo cómo hacen para distinguir los detalles de caracteres con más de una decena de trazos, así que ahí van versiones ampliadas:

Carácter chino wēi 危

Carácter chino wēi

Carácter chino jī -- tradicional 機

Carácter chino (tradicional)

Carácter chino wēi 危

Carácter chino wēi

Carácter chino jī -- simplificado 机

Carácter chino (simplificado)

Cierto es que wēi indica “peligro”, pero connota “momento de cambio” o “punto de inflexión”. Y eso sólo es un primer nivel de análisis, bastante pobre. En chino, como en otros idiomas, los formantes de una palabra pueden tener significado por sí solos, pero lo alteran cuando se combinan en función de sus compañeros. En nuestro idioma también ocurren peripecias similares. Considerad “fotografía”, que tiene dos formantes de origen griego que significan “luz” y “grabado”. O “artículo”, que es en realidad la palabra latina ars, artis, “técnica” o “habilidad” con un diminutivo también latino (nada que ver con traseros, posaderas o glúteos). ¿O quizá venga de artus, -us, “miembro”? Las dos explicaciones son correctas: la primera corresponde a la palabra cuando denota lo que se vende en un comercio. La segunda, una parte pequeña de un todo articulado, como este artículo respecto de su bitácora o un apartado numerado en la redacción de una ley.

Prácticamente sin quererlo hemos encontrado ejemplos de formantes análogos con distintos orígenes, y hemos visto claramente cómo los significados propios de las partes informan el todo, pero no lo determinan. La excusa habitual de aquellos que, investigando en la cuestión de la crisis-como-oportunidad en chino y no desean desprenderse de su sonoro aforismo es simple: podría significar “oportunidad”, y de hecho aparece en la palabra china (mandarina) correspondiente, jīhuì (机会). Lo cierto es que aparece en muchas otras palabras, y además el argumento es una falacia de división. Sabemos que aeroplano significa “avión”. Entonces, ¿-‍plano significa “avión” también?

Así que la próxima vez que alguien os diga que en chino “crisis” se escribe como peligro y oportunidad, lanzadle a la cara este ladrillo. O corregidle diciéndole que no es en chino, sino en japonés.


Encontré esta información decisiva para aplastar a másteres del Universo y demás guruses del cambio en danger + opportunity ≠ crisis: How a misunderstanding about Chinese characters has led many astray; si leéis el artículo y los que lo rodean terminaréis sabiendo mucho más de lo que pudiérais llegar a desear jamás sobre la romanización (representación con caracteres latinos) del chino. Hay más notas interesantes sobre el origen de este tropo en Crisis = Danger + Opportunity: The Plot Thickens, del interesante Language Log. Y una vez más, insisto: no sé chino, sólo intento pensar con claridad y evitar que me confundan con palabrería, humo y espejos.

Por otro lado, y aunque en japonés (idioma en el que me defiendo con suficiente fluidez como para contar trazos en los caracteres y por tanto buscar en un diccionario, que ya es bastante) sí se dan casos de uso aislado de cada uno de los caracteres de 危機 (crisis) como “peligro” y “oportunidad”, es interesante notar que el sentido de un carácter japonés —léase chino— depende mucho de su contexto, y por ello este tipo de descomposiciones no tiene sentido más que como divertimento para occidentales pedantes como yo. Por cierto, 機 también significa “máquina”, “telar”, “avión” o “contador de vidas” (en un videojuego).

Consultorio ortográfico

finals gener 08 006
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Cargado originalmente por applejux

Un buen amigo me hace llegar la siguiente consulta que, por su interés general, he decidido publicar aquí:

Tengo una duda. Por eso estoy haciendo una pequeña encuesta entre mis amigos sobre el reciente cambio que la Real Academia Española ha hecho en alguna de las reglas de ortografía. Os pido vuestra colaboración.

Hasta ahora para diferenciar el adverbio sólo (con acento, significando solamente) del adjetivo solo (sin compañía), se le ponía una tilde. A partir de ahora ya no se la tenemos que poner.

Entonces, decidme: ¿cómo interpretáis esta frase?

“He tenido sexo solo dos horas”

Muchas gracias.

La RAE, en su reciente modificación de las normas ortográficas, ha venido a decir que con su pan nos lo comamos y con su contexto lo interpretemos. Teniendo en cuenta el consejo, hay dos posibilidades:

  1. Es un adverbio, y la frase es una queja amarga referida a la —supuesta— brevedad del acto. Sin embargo, nadie se cree que con nuestras obligaciones familiares podamos estar dos horas seguidas practicando el asunto copulativo sin que suene el teléfono (es tu madre), los peques pidan agua, haya que poner tres lavadoras, suene el teléfono (son los de Petafone), los peques se saquen los ojos y haya que separarlos, haya que poner la olla exprés, suene el teléfono (son los de Timofónica), los peques pidan de comer, suene el teléfono (lo tiro al váter, venga ya) o directamente nos quedemos fritos del cansancio. Por tanto, esta interpretación es imposible.
  2. Es un adjetivo, y la frase es una afirmación de nuestra mismidad propia y fidedigna, que se autoafirma y se da brillo desde una larga e ininterrumpida sesión de amor propio. Sin embargo, atendiendo al contexto del emisor, que ya no tiene quince años —ni treinta si me apuras, se hace necesario notar que las citadas dos horas son un periodo dilatado en exceso para mantener el exceso dilatado. Dicho de otra forma, que veo más fantasmas por aquí rondando que el niño de El Sexto Sentido, y que esta interpretación es también imposible.

Así, atendiendo a los consejos sabios de la RAE, puedo reescribir la frase para eliminar toda ambigüedad e incorrección ortográfica, gramatical y semántica:

He pensado en tener sexo un rato, pero visto lo visto mejor me la machaco con dos piedras.

De nada.

¡Jefe, una de ortografía!

Parece que todo el mundo y su gato se encuentra en disposición de opinar sobre la reforma ortográfica propugnada por la . ¿Por qué iba a ser yo menos, aunque el tema sea tan de la semana pasada? Analicemos los cambios empezando por la ye y su amiga la i. Me podría importar menos: esta maniobra de renombrado alfabético se parece demasiado a una descarga equitativa de ociosidad, ya que se compensa con una prohibición urbi et orbe de la afamada “be alta” y su complementaria baja que no se notará demasiado en Castilla. Si sabemos de qué letra estamos hablando, ¿qué importa cómo la llame la intelligentsia?

Otros cambios alfabéticos son, sin embargo, bienvenidos. Ch y ll no son letras, sino dígrafos. La circunstancia de que representen sonidos (/t∫/ y /ʎ/) diferentes de los indicados por sus componentes por separado no es más que un accidente: nuestra querida ñ es otro accidente, pero en el sentido contrario —pues se notaba con doble n en tiempos medievales, adquiriendo su forma actual por el uso de los copistas que, persiguiendo el honrado fin de que les engañaran en el sueldo, pero no en el trabajo, transcribían tal dígrafo con una n decorada con virgulilla. Algo similar le sucedió al dígrafo vv (actual w) y a la difunta ç —recemos una oración por su alma.

¿La tilde de los demostrativos? No van a multar por ponerla, aunque realmente las ocasiones en las que cumplía una auténtica función de distinción (diacrítica, dicen los que saben) eran pocas. Sin embargo, la tilde que marcaba el uso adverbial de solo (cuando equivale a solamente) sí es necesaria. Veamos un ejemplo:

Tuve sexo solo por la noche.

Para el lector es fundamental saber si el escritor alcanzó sus objetivos sexuales con nocturnidad, pese a haberlo intentado también de día, o si se dedicó al noble arte de la ipsación (buscadlo, venga). El recurso al contexto es inevitable, siendo el lenguaje una creación humana; sin embargo, el pobrecito hablador que suscribe estas líneas pensaba que la precisión era un objetivo en lo que respecta a estas lides. Inalcanzable, pero objetivo. ¿Cuándo se rindieron nuestros académicos, y cómo permitió Pérez Reverte que sucediera algo así?

La o sin tilde entre números es otro ejemplo de pequeña claudicación. Algunos compañeros blogosféricos han afirmado que el problema es más de diseño tipográfico que de ortografía, pero están obviando que las mayúsculas también existen, y a veces hasta se usan. En mayúsculas todas las oes son casi ceros, o viceversa, y otra pequeña concesión al contexto. Quedan aún gentes que opinan que los caracteres en mayúsculas no son tildables: casos perdidos.

No veo problemas con la nueva regla del prefijo ex-, pero tampoco con la letra q. En castellano sólo se usa seguida de u para representar el fonema /k/ en las sílabas que y qui. Lo demás es latinizante (con u, pero seguida de a u o) o arabizante (en todos los demás casos). Pero si se asume que la k es ya “totalmente española”, ¿qué nos ha hecho la q, entonces? Ganas de hacerse notar veo, pero a mí cuórum no me suena especialmente mal, aunque quizá deberíamos dejarla en cuoro, puestos a españolizar. ¿Catar? ¿Por qué no Katar? Y si no Katar, ¿por qué kilo y no quilo? Menos imprecisión, más limpieza. De acuerdo, quilo es válido pero se usa menos que una caja de condones en el Vaticano. Mucho menos.

Estoy dejando para el final el único problema real que percibo en estos cambios: la ruptura total con la prosodia y la vuelta a la ortografía decimonónica que supone considerar falta de ortografía la acentuación de palabras como guión u (horror) truhán. Lo cuenta Julio Iglesias mejor que yo:

Y es que yo
amo la vida y amo el amor.
Soy un truhán, soy un señor
algo bohemio y soñador.

La estructura métrica del estribillo de esta joya de la canción ligera requiere que truhán sea bisílaba. Vamos, que no me digan que los académicos no han pensado en esto. Calzarle a truhán el novedoso concepto de “diptongo ortográfico” supone eliminar todo el valor de separación de la h intercalada, además de constituir una declaración de intenciones poco velada: h intercalada, serás la siguiente en caer. Recordadlo, lo dije yo primero ya lo dijo @aykrmela antes. Si la h no cumple función alguna, ¿bohemio también es bisílaba? Normativamente no es así, ya que o y e son vocales fuertes y forman hiato. ¿Son mayoría los diptongadores en el colectivo hispanoparlante? Puede que mi reacción negativa no sea más que una muestra de provincianismo castellano, pero señores: yo no seseo, y no haré diptongos donde oigo hiatos. Obligarme a quitar la tilde supone aceptar una arbitrariedad, el “diptongo ortográfico”, que no era necesaria y que nadie ha pedido. ¿No se podría haber mantenido esas tildes como opcionales si se trataba de simplificar las reglas?

Sea como sea, parece que la expresión tormenta en un vaso de agua fue concebida para estos casos. Yo les propongo a nuestros académicos una reforma adicional, pero en el nombre de su institución: ALE, Academia de la Lengua Española. Un nombre más universal que además les servirá para cuando llegue la República.