Deceptio, -onis

En los lejanos tiempos en los que nuestros familiares mediados de mes eran formales y vagamente amenazadores idus, la decepción no era más que un engaño. Gentes prácticas aquellos latinos, que de una trampa en el suelo donde animales salvajes caían (de-) para ser capturados (capio), y alteración vocálica mediante, crearon un decipio para cualquier acción de engañar y una deceptio para el engaño mismo. El tiempo, igual que muda a coloridas y voluptuosas venus de los antiguos templos en elegantes y mutiladas venus de los nuevos museos, transformó (los que saben de esto llaman al proceso metonimia) al engaño en su consecuencia: pesar. Por más que el diccionario canónico de nuestra lengua recoja como un fósil de tiempos remotos «falta de verdad» como segundo significado de decepción, nuestras mentes no sienten ya más que tristeza cuando se les avecina una historia de desengaños; porque triste es el desengañado, pero ¿y el engañador?

La lengua atesora verdades ocultas a plena luz. Engaño y desengaño, mentira y decepción, suelen ser cara y cruz de una misma moneda. Esa bola pajiza y seca que traga el decepcionado es la obra lastimosa de quien le traicionó; y el traidor que tal se sabe no puede reír con ello, pese a que su contraparte lo imagine así. Hay amargura a ambos lados de un desengaño.

Y por doblemente amargas, las peores decepciones son las que uno se inflige a sí mismo.

… Hice mal tantas cosas…


Este relato ha sido escrito para @divagacionistas en su convocatoria #relatosDecepción de marzo de 2017.

Capio: Tomar la sanidad al asalto

Ayer hice un comentario en Twitter del que todavía se pueden ver algunos ecos:

Pero Twitter es lo más parecido a hablar en medio de una multitud vociferante. El ruido ahoga hasta el pensamiento. Así que aquí lo tenéis, enmarcado para la posteridad —y con documentación. Aquí un recorte de un venerable diccionario latín-español —el latín cambia poco, por lo que espero que sepáis disculpar que use una fuente de 1840, el Nuevo Valbuena:

Definición de «capio» en el diccionario Nuevo Valbuena de 1840
Definición de «capio» en el diccionario Nuevo Valbuena de 1840.

Transcribo la parte relevante:

Capio. Tomar, coger, agarrar […] || Hacer a uno prisionero de guerra […]

«Capio» es en latín, literalmente, «yo tomo». En otras fuentes aparece como «yo capturo», como en este glosario del Commentarii de bello Gallico, de Julio César. Más aún: como nombre y no como verbo, el «capio» latino se vierte al español de un modo extraño, pero también revelador: usucapión. Ese latinajo cultista solo es familiar para abogados y demás especies afines. ¿Qué significa?

usucapión, f. Adquisición de una propiedad o de un derecho real mediante su ejercicio en las condiciones y durante el tiempo previsto por la ley.

Es decir, hacerse con la propiedad de algo por medio de su uso —ejemplo: si ocupo una tierra no escriturada durante un periodo de tiempo y dispongo de pruebas de ello, la tierra es mía.

Los responsables de Capio Sanidad son perfectamente conscientes de este hecho. Observad su logo:

Logo de Capio Sanidad
Logo de Capio Sanidad.

Su lema («tu salud en buenas manos») parece un intento de justificar a posteriori el logo, pero el nombre de la empresa lo deja claro. Meridianamente. Van a por la sanidad pública. Sin cuartel. ¿Lo vamos a permitir?

¿Crisis? ¿Qué crisis?

[…] Confiemos
en que no será verdad
nada de lo que sabemos.

Proverbios y cantares, XXXI, Antonio Machado

Hoy empiezo con mi poeta de cabecera reflexionando: algunas cosas que sabemos son verdad, pero quizá nunca sepamos cuáles. Todos los que hayáis hecho un máster, los que hayáis asistido a esos cursos de formación en competencias tan caros a las grandes empresas, o hayáis leído algún librillo de autoayuda sabréis que

En chino, la palabra “crisis” se escribe con dos caracteres que significan “peligro” y “oportunidad”.

De este tropo se deduce lo que el conferenciante o autor quiera. Por ejemplo: ¡arriba esos ánimos! Te han quitado tu queso, te han despedido del trabajo y el banco se ha llevado a tus hijos para venderlos como esclavos. ¡Pero es una oportunidad! ¡Lo dicen los chinos, que nunca se equivocan en su sabiduría milenaria! Pues bien…

Es mentira.

“Crisis” en chino se dice wēijī, 危機 en forma tradicional o 危机 en forma moderna. No sé chino y en realidad no entiendo cómo hacen para distinguir los detalles de caracteres con más de una decena de trazos, así que ahí van versiones ampliadas:

Carácter chino wēi 危

Carácter chino wēi

Carácter chino jī -- tradicional 機

Carácter chino (tradicional)

Carácter chino wēi 危

Carácter chino wēi

Carácter chino jī -- simplificado 机

Carácter chino (simplificado)

Cierto es que wēi indica “peligro”, pero connota “momento de cambio” o “punto de inflexión”. Y eso sólo es un primer nivel de análisis, bastante pobre. En chino, como en otros idiomas, los formantes de una palabra pueden tener significado por sí solos, pero lo alteran cuando se combinan en función de sus compañeros. En nuestro idioma también ocurren peripecias similares. Considerad “fotografía”, que tiene dos formantes de origen griego que significan “luz” y “grabado”. O “artículo”, que es en realidad la palabra latina ars, artis, “técnica” o “habilidad” con un diminutivo también latino (nada que ver con traseros, posaderas o glúteos). ¿O quizá venga de artus, -us, “miembro”? Las dos explicaciones son correctas: la primera corresponde a la palabra cuando denota lo que se vende en un comercio. La segunda, una parte pequeña de un todo articulado, como este artículo respecto de su bitácora o un apartado numerado en la redacción de una ley.

Prácticamente sin quererlo hemos encontrado ejemplos de formantes análogos con distintos orígenes, y hemos visto claramente cómo los significados propios de las partes informan el todo, pero no lo determinan. La excusa habitual de aquellos que, investigando en la cuestión de la crisis-como-oportunidad en chino y no desean desprenderse de su sonoro aforismo es simple: podría significar “oportunidad”, y de hecho aparece en la palabra china (mandarina) correspondiente, jīhuì (机会). Lo cierto es que aparece en muchas otras palabras, y además el argumento es una falacia de división. Sabemos que aeroplano significa “avión”. Entonces, ¿-‍plano significa “avión” también?

Así que la próxima vez que alguien os diga que en chino “crisis” se escribe como peligro y oportunidad, lanzadle a la cara este ladrillo. O corregidle diciéndole que no es en chino, sino en japonés.


Encontré esta información decisiva para aplastar a másteres del Universo y demás guruses del cambio en danger + opportunity ≠ crisis: How a misunderstanding about Chinese characters has led many astray; si leéis el artículo y los que lo rodean terminaréis sabiendo mucho más de lo que pudiérais llegar a desear jamás sobre la romanización (representación con caracteres latinos) del chino. Hay más notas interesantes sobre el origen de este tropo en Crisis = Danger + Opportunity: The Plot Thickens, del interesante Language Log. Y una vez más, insisto: no sé chino, sólo intento pensar con claridad y evitar que me confundan con palabrería, humo y espejos.

Por otro lado, y aunque en japonés (idioma en el que me defiendo con suficiente fluidez como para contar trazos en los caracteres y por tanto buscar en un diccionario, que ya es bastante) sí se dan casos de uso aislado de cada uno de los caracteres de 危機 (crisis) como “peligro” y “oportunidad”, es interesante notar que el sentido de un carácter japonés —léase chino— depende mucho de su contexto, y por ello este tipo de descomposiciones no tiene sentido más que como divertimento para occidentales pedantes como yo. Por cierto, 機 también significa “máquina”, “telar”, “avión” o “contador de vidas” (en un videojuego).