«Hacer el hyperloop sin hacer el hyperloop» en Naukas

El bombardeo por saturación mediático hace creer que Zeleros va a construir un hyperloop para contenedores en Valencia. Pero lo bueno de los proyectos con fondos públicos es que uno puede hurgar en las tripas de los laberínticos sitios web de los organismos encargados de evaluar memorias, asignar dineros y hacer seguimientos para averiguar qué es lo que va a hacerse. ¿Pero qué va a hacerse? […]

Es obvio, a estas alturas de la película, que tengo un problema con el concepto de hyperloop. Puedo, naturalmente, estar equivocado. Pero creo que el consenso de los expertos, pese a lo que aparece con cierta regularidad en los medios de comunicación, está de acuerdo en que no vamos a ver un hyperloop de pasajeros en un futuro previsible. Para mercancías es otra cuestión: la limitación es fundamentalmente económica, aunque los retos técnicos son también impresionantes.

¿Qué opinión me merecen las empresas que intentan sacarlo adelante? Varía entre negativa y neutral. El «muy deficiente» se lo llevan las empresas que basan su actividad en la venta de estudios de viabilidad. Estudios que en ningún momento cuestionan la viabilidad de la tecnología en sí: todo está resuelto y si no hemos construido ninguna línea de hyperloop es por falta de voluntad política, por falta de alineación de Mercurio con Saturno o por las perversas maquinaciones de los negacionistas —¡hola!—. Los compradores, generalmente administraciones públicas impresionables, se dejan seducir por el marchamo de vanguardia del que pueden revestise ante sus electores. O por la promesa de que será la iniciativa privada la que resolverá todos sus problemas de movilidad; suerte con eso. O por id a saber qué.

Red mundial de hyperloop "Visión 2050". Imagen: Zeleros.
Hoy por hoy, una fantasía: la red global de hyperloop «Visión 2050». Imagen: Zeleros.

Pero hay empresas que, aunque utilizan la fantasía en su comunicación pública, intentan hacer cosas. Zeleros es una de ellas. No me caben dudas de que hay profesionales muy capaces detrás. Tampoco de que sus proyectos de innovación, presentados como pasos previos al hyperloop, son en realidad coberturas, protecciones frente a un futuro en el que todo el concepto pueda, después de años de promesas incumplidas, perder el favor de los medios y de ciertos políticos. Después de todo, puede que sea ese el futuro del hyperloop: actuar como semillero para otros sistemas más realizables.

Y no sería un mal futuro. Más acerca de los planes de Zeleros en «Hacer el hyperloop sin hacer el hyperloop».

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